El Vaticano confirmó este miércoles que el papa León XIV visitaría la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026, en el marco de su primera gira apostólica por América del Sur desde el comienzo de su pontificado.

La confirmación fue comunicada por la Santa Sede y contempló además visitas a Uruguay y Perú. El recorrido regional se extendería del 6 al 17 de noviembre y había sido aceptado por los jefes de Estado y las autoridades eclesiásticas de los tres países.
Según informó Matteo Bruni, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el viaje apostólico comenzaría en Uruguay, continuaría por la Argentina y finalizaría en Perú.
El itinerario anunciado estableció que León XIV permanecería en Uruguay entre el 6 y el 8 de noviembre, donde visitaría Montevideo, Paysandú y Florida. Luego arribaría a la Argentina para permanecer hasta el 11, con escalas previstas en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Finalmente, viajaría a Perú, donde permanecería hasta el 17 de noviembre y recorrería Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa.
La Santa Sede aclaró que el programa definitivo de actividades todavía no había sido difundido y que sería informado oportunamente, una vez concluidas las tareas de coordinación correspondientes.
El recorrido de León XIV por la Argentina
La estadía del Pontífice en el país tendría una duración de cuatro días, entre el 8 y el 11 de noviembre, y contemplaría tres destinos: la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba.
Aunque la agenda detallada aún no había sido oficializada, las primeras previsiones indicaban que la visita combinaría actividades pastorales, encuentros institucionales y celebraciones religiosas de gran convocatoria.
Entre las posibilidades que se manejaban figuraban misas multitudinarias en distintos puntos del país. En la Ciudad de Buenos Aires se analizaba la realización de una celebración sobre la Avenida 9 de Julio, mientras que también se contemplaba una actividad frente a la Basílica de Luján y otra en un predio de Córdoba cuya ubicación todavía no había sido definida.
La elección de las tres ciudades argentinas respondió, según las autoridades, a criterios pastorales y a la intención de facilitar la participación de fieles de diferentes regiones.
Luján ocuparía un lugar especialmente significativo dentro del recorrido debido a la importancia de su Basílica Nacional y al peso que tiene el santuario como principal centro de peregrinación católica del país.
Córdoba, por su parte, fue incluida por su ubicación estratégica en el territorio nacional y por el fuerte peso que tiene la comunidad católica en la provincia. La elección permitiría además acercar la visita del Papa a fieles provenientes de distintas zonas del centro y del norte argentino.
Milei se reuniría con León XIV
Uno de los puntos que adquirió mayor relevancia tras el anuncio fue la confirmación de un encuentro entre el presidente Javier Milei y el papa León XIV.
El canciller Pablo Quirno confirmó durante una conferencia de prensa que estaba prevista una reunión entre el Pontífice y las autoridades argentinas, incluyendo al jefe de Estado.
El funcionario recordó que Milei ya había mantenido un encuentro con León XIV en Roma luego del comienzo de su pontificado. En esta oportunidad, la reunión se produciría durante la visita oficial del Papa al territorio argentino.

La confirmación del encuentro entre ambos había sido considerada una de las novedades políticas e institucionales más importantes vinculadas con el viaje, debido al vínculo que el Presidente había construido con el Vaticano y a la relevancia de la visita para la relación entre la Argentina y la Santa Sede.
Quirno también remarcó que la visita papal no tendría carácter político y sostuvo que el Gobierno trabajaría junto a las distintas jurisdicciones involucradas para garantizar que el viaje pudiera desarrollarse con normalidad.
El Gobierno prepararía un operativo especial
Tras la confirmación del Vaticano, el Gobierno nacional comenzaría una nueva etapa de organización para recibir al Pontífice.
Quirno aseguró que la seguridad de León XIV estaría garantizada y explicó que el operativo sería coordinado por el Ministerio de Seguridad mediante un comando unificado que involucraría a las fuerzas federales y provinciales.
El canciller destacó además que la Argentina contaba con experiencia en la organización de acontecimientos de gran magnitud y señaló que se trabajarían en conjunto todos los aspectos necesarios para la llegada del Papa.

La Casa Rosada también anticipó que declararía la visita apostólica de León XIV de interés nacional mediante un decreto del Poder Ejecutivo.
A partir de la confirmación oficial, la Secretaría General de la Presidencia tenía previsto convocar una mesa de coordinación con las diferentes áreas gubernamentales que participarían de la preparación del viaje.
La organización abarcaría cuestiones de logística, seguridad, protocolo, transporte, prensa, salud y planificación de los actos públicos.

También estaba previsto coordinar las tareas con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y con las administraciones de las provincias de Buenos Aires y Córdoba, debido a que las tres jurisdicciones tendrían participación directa en las actividades previstas.
Por qué fueron elegidas Buenos Aires, Luján y Córdoba
El Gobierno aclaró que la elección de las ciudades argentinas no había estado relacionada con restricciones vinculadas a la seguridad.
Consultado sobre el tema, Quirno sostuvo que no había existido ningún impedimento ni condicionamiento de seguridad para definir las escalas del viaje.
En el caso de Luján, la decisión estuvo vinculada principalmente con su enorme significado religioso para el catolicismo argentino. La Basílica Nacional constituye uno de los principales símbolos de la fe católica en el país y recibe anualmente a miles de peregrinos.
Córdoba fue incorporada al recorrido por su importancia religiosa y por su ubicación en el centro geográfico del país, un aspecto que permitiría facilitar el traslado de fieles provenientes de diferentes provincias.
La provincia también cuenta con una fuerte presencia de la Iglesia Católica y con una importante actividad pastoral. Allí se desempeñaba el cardenal Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba, jesuita, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina y uno de los referentes de la Iglesia local.
En Buenos Aires se concentrarían las principales actividades oficiales de la visita. Allí se esperaba que León XIV mantuviera el encuentro con el presidente Milei y participara de distintos actos institucionales y religiosos.
La Iglesia ya trabajaba en la organización
Mientras el Gobierno avanzaba con la planificación del operativo estatal, la Iglesia Católica argentina llevaba varias semanas trabajando en los preparativos para recibir al Pontífice.
Antes incluso de la confirmación oficial, se habían conformado tres comisiones destinadas específicamente a organizar distintos aspectos de la visita.
Una de ellas estaba abocada a la preparación litúrgica de las celebraciones que encabezaría León XIV. Otra tenía a su cargo la coordinación pastoral con las diócesis y las comunidades católicas. La tercera se concentraba en cuestiones vinculadas con la logística, el ceremonial y la organización general del viaje.
Las comisiones mantenían contacto con organismos del Vaticano y, tras la confirmación de la gira, pasarían a trabajar de manera coordinada con la estructura que conformaría el Gobierno nacional.
El objetivo era que, cuando la Santa Sede difundiera el programa definitivo, buena parte de la organización ya estuviera encaminada.
La Iglesia argentina también había expresado su satisfacción por la confirmación del viaje. Los arzobispos Marcelo Colombo y Jorge García Cuerva destacaron la importancia de la llegada del Pontífice y señalaron que el encuentro constituiría una convocatoria para todos los argentinos.
Una visita que terminaría con 39 años de espera
La llegada de León XIV representaría un acontecimiento histórico para la Argentina, ya que significaría el regreso de un Papa al país después de casi cuatro décadas.
El último Pontífice que había visitado territorio argentino había sido Juan Pablo II, quien viajó al país en dos oportunidades.

La primera visita ocurrió en junio de 1982, durante los últimos días de la Guerra de Malvinas. En ese contexto, el Papa realizó un fuerte llamado a la paz.
Cinco años después, en 1987, Juan Pablo II regresó a la Argentina, ya en democracia, para realizar una gira de seis días que incluyó diferentes ciudades.
Desde entonces, ningún otro Papa había vuelto a pisar suelo argentino.
Durante todo ese período se desarrolló el pontificado de Francisco, el primer Papa argentino y latinoamericano de la historia. Sin embargo, Francisco nunca regresó al país durante los años que estuvo al frente de la Iglesia Católica.
Por ese motivo, cuando León XIV llegara el 8 de noviembre, habrían transcurrido 39 años desde la última visita papal.
El nuevo nuncio y las gestiones con el Vaticano
La organización de la visita había tenido un momento decisivo con la llegada a la Argentina del nuevo nuncio apostólico, monseñor Michael Wallace Banach.
El representante diplomático de la Santa Sede había sido recibido al llegar al país por el secretario de Culto, Agustín Caulo, en una señal de la importancia que el Gobierno le asignaba a la relación con el Vaticano.
Posteriormente, el canciller Pablo Quirno había recibido las copias de sus cartas credenciales en el Palacio San Martín.
La presentación formal se completó posteriormente en la Casa Rosada, donde el presidente Javier Milei encabezó la ceremonia correspondiente.

La rápida puesta en marcha de ese proceso diplomático permitió fortalecer el canal institucional entre la Santa Sede y el Gobierno argentino y acelerar las conversaciones vinculadas con la organización del viaje.
Durante ese período también continuaron los contactos entre la Casa Rosada, el Vaticano y la Conferencia Episcopal Argentina.
La confirmación realizada este miércoles puso fin así a varios meses de gestiones reservadas para concretar la visita.
Una gira regional con fuerte significado para León XIV
El viaje a la Argentina formaría parte de una gira sudamericana más amplia, que comenzaría en Uruguay y concluiría en Perú.
El Pontífice permanecería tres días en Uruguay, cuatro en la Argentina y siete en Perú.
La etapa peruana tendría además un significado personal para León XIV. Antes de ser elegido Papa, Robert Prevost desarrolló durante décadas su actividad misionera en ese país y fue obispo de Chiclayo.

Por ese motivo, el paso por Perú tendría un componente particular dentro de su primera gira por América del Sur como Pontífice.
El tramo peruano comenzaría el 11 de noviembre y finalizaría el 17, con visitas previstas a Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa.
De esta manera, el viaje regional se extendería durante 12 días y tendría a la Argentina como una de sus etapas centrales.
Una visita de enorme convocatoria
Uno de los principales desafíos para el Gobierno y la Iglesia sería organizar la llegada de una gran cantidad de fieles.
Las previsiones contemplaban celebraciones religiosas multitudinarias en Buenos Aires, Luján y Córdoba, aunque las características definitivas de cada actividad dependerían del programa oficial que debía anunciar la Santa Sede.

En la Ciudad de Buenos Aires se analizaba la posibilidad de realizar una gran misa en la Avenida 9 de Julio. Luján concentraría otro de los momentos centrales por la presencia del Pontífice en la Basílica Nacional, mientras que Córdoba también tendría una celebración masiva.
La organización requeriría coordinar los traslados del Papa, la seguridad, la atención sanitaria, el transporte, el tránsito y la logística necesaria para recibir a cientos de miles de personas.
Las autoridades nacionales y provinciales deberían además establecer mecanismos de trabajo conjunto para garantizar el normal desarrollo de cada una de las actividades.
El Gobierno y la Iglesia, ante una nueva etapa
La confirmación oficial de la visita abriría una etapa de intenso trabajo durante los meses previos al arribo de León XIV.
El Gobierno nacional tendría que coordinar sus tareas con la Santa Sede, la Conferencia Episcopal Argentina, la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Córdoba.
La estructura de trabajo debía abarcar desde la seguridad y los traslados hasta el ceremonial, la prensa, la atención sanitaria, la organización de las celebraciones y la recepción de los fieles.

Para la Iglesia argentina también comenzaría un período de fuerte movilización pastoral. Las diócesis tendrían que preparar las convocatorias y organizar la participación de las comunidades en cada una de las actividades.
La visita también abriría un nuevo capítulo en la relación entre la Argentina y el Vaticano. Después de 39 años sin la presencia de un Pontífice en el país, el viaje de León XIV volvería a colocar a la Argentina dentro de la agenda internacional de la Santa Sede.
El anuncio oficial había puesto fin a las versiones y gestiones reservadas que durante meses habían rodeado la posibilidad de una visita.
Finalmente, el próximo 8 de noviembre, León XIV llegaría al país para iniciar una estadía que se extendería hasta el 11 y que incluiría Buenos Aires, Luján y Córdoba.
Así, la llegada del sucesor de Francisco no solo representaría una gira apostólica, sino también el final de una espera de casi cuatro décadas para volver a recibir a un Papa en territorio argentino.
