La religiosa japonesa Kumiko Kosaka fue condenada este jueves a 20 años de prisión luego de ser declarada culpable por distintos abusos cometidos contra al menos siete niños hipoacúsicos que asistían al Instituto Próvolo, ubicado en Luján de Cuyo, Mendoza.
La sentencia no quedó firme, por lo que la monja no será trasladada a una prisión por el momento. Los jueces resolvieron que permanezca en libertad, aunque le impusieron la prohibición de salir de la provincia de Mendoza mientras continúa el proceso judicial.
Kosaka había sido declarada culpable el mes pasado por la Corte Suprema de Justicia de Mendoza. Tras las audiencias de cesura realizadas durante las últimas horas, el Tribunal Penal Colegiado N° 2 estableció finalmente la pena de 20 años de prisión.
Durante esta etapa del proceso, la defensa de la religiosa volvió a sostener su inocencia. Los abogados se apoyaron en el fallo de primera instancia que había dispuesto su absolución, aunque esa decisión posteriormente fue revertida por la Justicia mendocina.
En sentido contrario, el fiscal Alejandro Iturbide y los representantes legales de las víctimas habían reclamado una condena de 22 años de prisión. También habían solicitado que Kosaka recibiera una inhabilitación por diez años para desempeñarse en albergues educativos o en ámbitos vinculados con menores de edad.
La situación judicial de la monja japonesa quedó ahora en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que deberá resolver el planteo correspondiente y determinar si la condena finalmente queda firme. Kosaka tiene actualmente 51 años y había llegado a la Argentina cuando todavía era menor de edad.
El caso había tenido un nuevo capítulo en agosto, cuando el máximo tribunal de Mendoza revirtió un fallo absolutorio y declaró culpable a la religiosa por cuatro hechos de abuso cometidos contra menores que permanecían en el Instituto Próvolo.
Según la resolución judicial, esos hechos incluyeron abusos sexuales simples y un episodio considerado gravemente ultrajante. Además, Kosaka fue considerada partícipe de otros tres abusos sexuales cometidos por el sacerdote Horacio Corbacho, quien había recibido una condena de 45 años de prisión durante el primer juicio por los hechos ocurridos en la institución.
El Instituto Próvolo funcionaba como una institución religiosa dedicada específicamente a la educación y al cuidado de niños y jóvenes con discapacidad auditiva. La organización tenía presencia en distintos lugares del mundo y contaba con una sede en Mendoza, donde ocurrieron los hechos investigados por la Justicia.
La institución había sido fundada en Italia durante el siglo XIX por el sacerdote Antonio Próvolo. Su actividad estuvo vinculada desde sus orígenes con la atención y formación de personas con discapacidad auditiva.
Con la condena de 20 años dictada contra Kosaka, el proceso judicial quedó ahora a la espera de una definición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Mientras tanto, la sentencia no tendrá ejecución efectiva debido a que todavía no adquirió firmeza, por lo que la religiosa continuará sin ingresar a prisión y deberá permanecer dentro del territorio provincial.
