Buenos Aires llevó adelante este jueves un megaoperativo policial en los principales centros de transporte, accesos y salidas de la Ciudad, con el objetivo de reforzar la prevención del delito y aumentar la presencia de las fuerzas de seguridad en los puntos considerados estratégicos. El despliegue contó con más de 1.100 efectivos, que realizaron controles en nodos de transbordo, corredores del Metrobús, autopistas urbanas y distintos ingresos a territorio porteño.
El operativo incluyó controles en los grandes centros de transferencia y en doce puntos de las autopistas de la Ciudad, además de sectores estratégicos ubicados sobre la avenida General Paz y los puentes del Riachuelo.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, supervisó parte del procedimiento desde el centro de transbordo de Retiro. Durante su recorrida, sostuvo que la Ciudad había establecido una postura firme frente al delito y remarcó la necesidad de mantener una presencia permanente en el territorio.
“En la Ciudad trazamos una línea muy clara: de un lado, la gente honesta, los porteños de bien. Del otro, los que eligen vivir al margen de las normas. Acá se controla el territorio o lo dominan los delincuentes. Y nosotros al delito lo vamos a perseguir en cada metro cuadrado de la Ciudad”, afirmó Macri.
El mandatario porteño también se refirió al operativo a través de sus redes sociales. “Ahora en Retiro, los porteños merecen moverse tranquilos. Ley y orden”, publicó.
Un despliegue basado en el mapa del delito
La planificación del megaoperativo se realizó tomando como referencia información proveniente del mapa del delito y el volumen diario de pasajeros que circulaban por los distintos puntos de transporte.
En el procedimiento participaron efectivos de la Policía de la Ciudad y agentes de Tránsito, junto con patrulleros, motos y otros recursos destinados a las tareas de prevención. También se utilizaron carros de combate, un camión de monitoreo, un helicóptero y drones.
A estos recursos se sumaron perros adiestrados para detectar narcóticos y brigadas especiales que desarrollaron tareas vinculadas con el peritaje, la prevención antidrogas y la fiscalización del parque automotor.
Controles en las estaciones y nodos de transbordo
Dentro de la red subterránea y de transbordo se desplegaron 200 efectivos, que ocuparon posiciones estratégicas en las estaciones consideradas neurálgicas por su circulación de pasajeros.
Los controles se realizaron en Juan Manuel de Rosas y Federico Lacroze, de la Línea B; Palermo, de la Línea D; Plaza Virreyes, de la Línea E; Constitución, de la Línea C; Santa Fe-Pueyrredón, correspondiente a las líneas H y D; Jujuy-Humberto 1°, de las líneas E y H; Retiro, de las líneas C y E; Once-Plaza Miserere, de las líneas H y A; y el nodo Obelisco, donde confluyen las líneas B, C y D.
El despliegue buscó reforzar la seguridad en los sectores con mayor movimiento de personas y prevenir posibles delitos en horarios y zonas de alta circulación.
Más de 400 agentes en el Metrobús y centros de transferencia
El mayor número de efectivos se concentró en los nueve corredores del Metrobús y en los principales centros de transferencia de la Ciudad.
Más de 400 agentes de distintas dependencias de la Policía porteña fueron destinados a cubrir los puntos considerados críticos. Entre ellos estuvieron Constitución, Retiro, Once, Liniers, Chacarita y Sáenz, este último con conexión con el Ferrocarril Belgrano Sur.
También se reforzó la seguridad en el Metrobús 9 de Julio, tanto en el sector sur como en el norte, y en Puente Saavedra.
Controles en las autopistas porteñas
El operativo también se extendió a la red vial. En las autopistas urbanas se instalaron doce puestos de control, con la participación de 265 efectivos, entre ellos 72 agentes de Tránsito.
Además, fueron desplegados más de 80 policías en motocicleta, destinados a reforzar las tareas de vigilancia y control en distintos corredores.
Los procedimientos se realizaron en la Autopista Illia, a la altura de la bajada Sarmiento; el Paseo del Bajo, en la salida del peaje de Retiro; la Autopista 9 de Julio, a la altura de San Juan; y la Autopista Buenos Aires-La Plata, tanto en la subida Huergo como en la bajada Puerto Madero.
También hubo controles en la Autopista Frondizi, a la altura de la bajada Montes de Oca; en la Autopista Perito Moreno, en ambas manos del peaje de Parque Avellaneda; y en la Autopista Dellepiane, en ambos sentidos, en el sector donde se encontraban las cabinas de peaje.
El despliegue se completó con puestos en la Autopista 25 de Mayo, en la bajada Carabobo, y en la Autopista Cámpora, a la altura del club Sacachispas.
También se reforzaron los accesos a la Ciudad
El último tramo del operativo se concentró en el perímetro de ingreso a Buenos Aires. Para ello se establecieron diez puntos de control en accesos ubicados sobre la avenida General Paz y en los puentes que atraviesan el Riachuelo.
Los efectivos estuvieron presentes en los puentes Alsina, Olímpico y La Noria, además de distintos cruces estratégicos de la General Paz.
Los controles abarcaron los cruces de la avenida con Roca, Scapino, Rivadavia, Nazarre, San Martín, Cabildo y Del Libertador, con el objetivo de reforzar la vigilancia en las principales vías de ingreso y egreso de la Ciudad.
De esta manera, el Gobierno porteño concentró el despliegue policial en estaciones, centros de transferencia, corredores de transporte, autopistas y accesos, con una estrategia de prevención que buscó aumentar la presencia de efectivos en los puntos de mayor circulación y considerados estratégicos para la seguridad porteña.
