Un hombre de 51 años que era buscado desde mediados de junio fue detenido en los últimos días en la localidad de Los Pozuelos, en la provincia de Santiago del Estero, en el marco de una investigación iniciada a partir de una denuncia por abuso sexual presentada por una de sus sobrinas. El sospechoso fue identificado como José Nicolás Silva y permanecía oculto en una vivienda precaria.
La captura fue posible a partir del seguimiento de su teléfono celular. El análisis de la ubicación del dispositivo permitió a los investigadores establecer que Silva se encontraba en esa zona del noroeste argentino y avanzar así con el operativo que terminó con su detención.
Según informaron fuentes policiales, la investigación había comenzado el 16 de junio, cuando la víctima, de 30 años, se presentó ante las autoridades y denunció a uno de sus tíos. De acuerdo con su relato, los abusos sexuales habían comenzado cuando ella tenía 13 años y se habían extendido hasta que cumplió 21.
La mujer realizó la denuncia en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En esa presentación explicó que los episodios denunciados se habían producido tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en distintos lugares de la provincia de Santiago del Estero.
Durante su declaración, la víctima aportó detalles sobre las situaciones de abuso que había sufrido durante su adolescencia y los primeros años de su adultez. Además, los investigadores tuvieron en cuenta que se encontraba en una situación de extrema vulnerabilidad, ya que contaba con un Certificado Único de Discapacidad (CUD) y padecía diabetes insulinodependiente.
Sin embargo, uno de los elementos que más llamó la atención durante la investigación surgió cuando la denunciante aseguró que Silva no habría sido el único familiar involucrado. Según manifestó ante los investigadores, otros integrantes de su familia también habrían participado de los abusos denunciados.
A esa situación se sumó otro dato que complejizó todavía más el contexto familiar de la víctima. La mujer tenía un total de 13 tíos y sus propios padres eran hermanos entre sí.
Ante la gravedad de la denuncia y el escenario planteado por la investigación, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 7, a cargo de Mariano Francisco Amaduri, ordenó distintas medidas destinadas a localizar al acusado. La búsqueda quedó en manos de la División Delitos contra la Integridad Sexual de la Policía de la Ciudad.
Los investigadores siguieron distintas pistas para determinar dónde se encontraba Silva. En ese proceso establecieron que el hombre había viajado recientemente a Termas de Río Hondo y que posteriormente se había trasladado hasta Los Pozuelos.
El dato sobre sus movimientos fue combinado con la información obtenida a partir del rastreo de su teléfono celular. De esa manera, los efectivos lograron identificar el domicilio en el que presuntamente se había refugiado.
Con la ubicación establecida, una comisión policial se trasladó desde Buenos Aires hasta la provincia de Santiago del Estero. Allí, los agentes trabajaron de manera conjunta con integrantes de la fuerza de seguridad provincial para corroborar que el sospechoso efectivamente se encontrara en la vivienda señalada.
Una vez confirmada su presencia dentro del inmueble, se llevó adelante el allanamiento ordenado por la Justicia. El procedimiento terminó con la detención de Silva, quien no opuso resistencia al momento de ser arrestado.
El hombre quedó entonces a disposición de las autoridades judiciales que intervienen en la causa, mientras continúa el proceso para determinar las circunstancias de los hechos denunciados y la eventual responsabilidad del acusado.
En la investigación también intervino el Juzgado de Control y Garantías de Santiago del Estero, que se encontraba a cargo de Diego Martín Vittar.
