Las Leonas hicieron historia nuevamente. El seleccionado argentino femenino de hockey derrotó 3-1 a Países Bajos en los penales australianos, luego de empatar 1-1 durante el tiempo reglamentario, y se consagró campeón del mundo por tercera vez en su historia.
La final comenzó en el estadio Wagener de Amstelveen, en territorio neerlandés, con Argentina y Países Bajos frente a frente por el título mundial.
Fernando Ferrara dispuso como formación inicial a Cristina Cosentino; Sofía Toccalino, Agustina Gorzelany, Juana Castellaro y Valentina Raposo; Agostina Alonso, Sofía Cairó, María Granatto y Eugenia Trinchinetti; Julieta Jankunas y Zoe Díaz.
Países Bajos, por su parte, salió a la cancha con Anne Veenendaal; Lisa Post, Sanne Koolen, Renee van Laarhoven; Pien Sanders, Xan de Waard, Yibbi Jansen, Felice Albers; Pien Dicke, Marijn Veen y Joosje Burg.
Durante el primer cuarto, Argentina se mostró bien ubicada en el campo e intentó tomar la iniciativa. El partido se desarrolló con mucha paridad y sin demasiadas situaciones claras de gol.

A los 12 minutos apareció la primera gran intervención de Cristina “China” Cosentino. La arquera argentina ganó un mano a mano ante Pien Dicke y evitó lo que podía haber sido el 1-0 para las neerlandesas. Instantes antes, Trinchinetti había profundizado una buena acción ofensiva, aunque no consiguió encontrar a Granatto dentro del área.
El primer cuarto terminó 0-0.
En el comienzo del segundo período, Argentina realizó modificaciones y Lara Casas, Victoria Miranda y Brisa Bruggesser ingresaron al campo.
Las Leonas continuaron con la posesión de la bocha y un buen posicionamiento, aunque Países Bajos también consiguió generar peligro cada vez que pudo avanzar en ataque.

A los 12 minutos del segundo cuarto, Majo Granatto recibió una tarjeta verde por una infracción y Argentina quedó durante dos minutos con una jugadora menos.
Dos minutos después llegó el primer golpe de la final. Yibbi Jansen aprovechó un córner corto y convirtió el 1-0 para Países Bajos.
El seleccionado argentino se encontró en desventaja sobre el cierre del segundo cuarto y tuvo que afrontar el resto del partido desde atrás. Cosentino volvió a ser fundamental para sostener a Las Leonas y evitar que las europeas consiguieran ampliar la diferencia.
El segundo período terminó con Países Bajos arriba 1-0.

Argentina salió al tercer cuarto en busca del empate, pero en el primer minuto tuvo que soportar otra situación de enorme peligro. Cosentino y Castellaro protagonizaron una milagrosa salvada sobre la línea que impidió el segundo tanto neerlandés.
Las Leonas respondieron rápidamente y comenzaron a disponer de oportunidades desde los córners cortos. A los tres minutos, una mala recepción y un pie en el camino hicieron que una situación favorable se diluyera.
Dos minutos después, Gorzelany volvió a tener una chance desde un córner corto, aunque la arquera neerlandesa Anne Veenendaal logró rechazar el remate con su pierna.
Argentina siguió buscando. A los 10 minutos, Miranda protagonizó un gran desborde y envió la bocha hacia la boca del arco rival, pero ninguna compañera consiguió llegar a tiempo para empujarla.
Las dirigidas por Ferrara continuaron generando córners cortos, aunque no pudieron aprovechar dos oportunidades consecutivas. Al finalizar el tercer cuarto, Países Bajos mantenía la ventaja por 1-0.

El último período comenzó con Argentina decidida a encontrar el empate. A los cinco minutos, Cristina Cosentino volvió a aparecer con una intervención brillante, a puro reflejo, después de un córner corto, y evitó que Países Bajos marcara el segundo.
Las Leonas no bajaron la intensidad y continuaron presionando sobre el arco rival.
A los siete minutos, Gorzelany volvió a ejecutar un córner corto, pero otra vez perdió el duelo ante Anne Veenendaal, que consiguió contener la situación.
Dos minutos después llegó el momento que cambió la historia de la final.

Tras un córner corto ejecutado por Gorzelany, María José Granatto encontró un rebote dentro del área y convirtió el 1-1. El tanto le permitió a Argentina recuperar la ilusión y llevar el partido igualado hasta el final.
Las Leonas habían generado siete córners cortos durante el encuentro y finalmente encontraron el empate a seis minutos del cierre.
El marcador no volvió a modificarse y, al terminar el cuarto período, Argentina y Países Bajos quedaron 1-1. La definición del título se trasladó entonces a los penales australianos.
En esta modalidad, las atacantes contaron con ocho segundos para definir, avanzando en carrera desde la línea de 23 metros frente a la arquera rival.
Argentina comenzó la serie con Victoria Granatto, quien realizó un rodeo y convirtió para poner a Las Leonas 1-0.
Países Bajos tuvo su primera oportunidad, pero Sanders giró durante la ejecución y terminó enviando la pelota afuera. Cosentino había logrado aguantar la acción y Argentina conservó la ventaja.
En el segundo intento argentino apareció Brisa Bruggesser. La jugadora aprovechó que la arquera neerlandesa había quedado tendida en el piso y consiguió marcar para establecer el 2-0.
Las neerlandesas volvieron a fallar en su siguiente oportunidad. Esta vez, Cosentino protagonizó otra brillante salvada y sostuvo el arco argentino.
Zoe Díaz tuvo luego la posibilidad de marcar el tercer tanto para Las Leonas. La jugadora consiguió convertir, pero la ejecución fue anulada porque se produjo un revés de palo. La serie continuó 2-0.
Países Bajos finalmente consiguió descontar y puso la definición 2-1.
Argentina quedó entonces a un paso de la consagración, pero todavía necesitaba una última intervención de su arquera.
Cosentino volvió a convertirse en protagonista con una espectacular atajada ante el siguiente intento neerlandés. La arquera argentina mantuvo la ventaja y dejó a Las Leonas con la posibilidad de cerrar definitivamente la serie.
Sofía Cairó asumió entonces la responsabilidad del último penal. Una de las grandes figuras argentinas durante todo el campeonato ensayó una brillante maniobra y consiguió convertir.
El 3-1 definitivo desató el festejo argentino. Las Leonas volvieron a ser campeonas del mundo y conquistaron la tercera estrella de su historia.
La consagración tuvo un escenario especial porque Argentina logró el título en rodeo ajeno: la final se disputó en el estadio Wagener de Amstelveen, en suelo neerlandés.
La victoria también tuvo una enorme importancia histórica. Esta fue la tercera final mundialista que Argentina le ganó a Países Bajos. Las dos anteriores habían sido las correspondientes a Perth 2002 y Rosario 2010, torneos en los que Las Leonas también habían conseguido la medalla dorada frente a las neerlandesas.
En los otros dos cruces decisivos entre ambos seleccionados, el triunfo había quedado en manos de las europeas.
Países Bajos había llegado a la final después de ganar todos sus partidos durante el certamen y buscaba quedarse con su cuarto Mundial consecutivo. Sin embargo, Las Leonas lograron cortar esa racha y recuperar el máximo trofeo.
Con la nueva conquista, Argentina pasó a ocupar en soledad el segundo lugar del historial de títulos mundiales. Países Bajos quedó primero con nueve campeonatos, mientras que Las Leonas llegaron a tres. Alemania y Australia completaron el listado con dos títulos cada una.


La actuación argentina también dejó reconocimientos individuales. Zoe Díaz fue elegida como la mejor jugadora Sub 23 del Mundial.
La australiana Jocelyn Bartram recibió la distinción como mejor arquera, mientras que la neerlandesa Yibbi Jansen terminó como máxima goleadora del torneo, con ocho tantos.
El premio a la mejor jugadora del Mundial fue para la belga Charlotte Englebert.
Así, Las Leonas cerraron una campaña histórica con una nueva estrella y volvieron a levantar el trofeo mundial, esta vez después de superar a Países Bajos en una dramática definición por penales australianos.
