Cintia Díaz Orellana, de 20 años, murió este domingo después de permanecer internada en grave estado por las heridas que sufrió durante un violento ataque ocurrido en la ciudad salteña de Metán. Por el hecho, su pareja, Gastón Ramírez, de 26 años, permanecía detenido y este lunes sería sometido a una audiencia de imputación como presunto autor del femicidio.
El episodio ocurrió durante la noche del viernes, cuando la joven y Ramírez habían asistido juntos a un local bailable. De acuerdo con la información oficial del Ministerio Público Fiscal de Salta, ambos mantuvieron una discusión y, posteriormente, el hombre habría atacado a Díaz Orellana con golpes de puño y con un elemento contundente en la cabeza.
Después de la agresión, Ramírez se habría retirado del lugar y dejado a la joven tendida en la vía pública.
Horas después, cerca de las 4 de la madrugada del sábado, el sospechoso se presentó por sus propios medios en una dependencia policial y relató lo ocurrido. A partir de su declaración, quedó demorado y los efectivos se trasladaron hasta el sitio que había señalado.
Allí encontraron a Díaz Orellana gravemente herida y solicitaron una ambulancia para trasladarla a un centro asistencial.
Las graves lesiones que sufrió Cintia
La joven fue llevada inicialmente al hospital Del Carmen de Metán. Según informó El Tribuno, los médicos constataron que presentaba hundimiento de cráneo, fracturas en la nariz y la mandíbula, heridas en el rostro, lesiones dentales y otros traumatismos de gravedad.

Debido a la complejidad de su estado, se resolvió trasladarla a la ciudad de Salta para que recibiera atención especializada. En un primer momento se analizó la posibilidad de realizar el traslado en un helicóptero sanitario.
Sin embargo, las condiciones climáticas impidieron que la aeronave pudiera aterrizar. Finalmente, una vez que los profesionales lograron estabilizarla, Díaz Orellana fue trasladada por vía terrestre.
La joven quedó internada en el hospital San Bernardo, donde permaneció bajo atención médica. Pese a los esfuerzos realizados, este domingo a las 9.15 los profesionales confirmaron su muerte como consecuencia de las lesiones que había sufrido.
Cómo avanzó la investigación
La investigación quedó en manos del fiscal penal Nicolás Rodríguez López, quien se encontraba de manera interina al frente de la Fiscalía Penal N°1 de Metán. El funcionario ordenó distintas medidas para establecer con precisión cómo ocurrió el ataque.
Entre las diligencias dispuestas se incluyeron la intervención de personal de Criminalística, el secuestro de las prendas de vestir de la víctima y del acusado, el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona y la toma de declaraciones a testigos.

Luego de conocerse el fallecimiento de Cintia, el fiscal también ordenó que el cuerpo fuera sometido a una autopsia en el Servicio de Tanatología Forense del Cuerpo de Investigaciones Fiscales de Salta. El objetivo era determinar con precisión la causa de la muerte.
Además, se dispuso que los familiares de la víctima recibieran asistencia y contención.
El acusado seguía detenido y esperaba la imputación
Gastón Ramírez continuaba detenido y este lunes debía participar de la audiencia de imputación, luego de realizarse el correspondiente control de legalidad.
Hasta el momento, la Fiscalía no había informado cuál sería la calificación legal que se le atribuiría formalmente por la muerte de Díaz Orellana.
Mientras avanzaba la investigación, familiares, amigos y vecinos de Cintia comenzaron a despedirla mediante mensajes publicados en las redes sociales y reclamaron justicia.
Una de las publicaciones fue realizada por la cuenta de Facebook “Siete Arcángeles”, que compartió un mensaje bajo la frase: “Que tu nombre no sea uno más, Cintia”.
“Cintia no murió porque sí. A Cintia le arrebataron la vida. Que mañana su nombre no desaparezca detrás de otra noticia. Que el tiempo no apague la indignación. Que su hijo, algún día, pueda saber que muchas personas levantaron la voz por su mamá”, expresó la publicación.
El mensaje concluyó con un pedido de justicia por la joven, su hijo y su familia: “Por ella. Por su pequeño. Por su familia. Y por todas las que todavía pueden ser salvadas. Que haya justicia. Que no haya impunidad. Descansá en paz, Cintia”.
