El próximo 1° de octubre se cumplirán seis años del crimen del colectivero Pablo Flores, ocurrido en Virrey del Pino, y su familia continuará reclamando justicia. Según explicó su entorno, la causa permaneció archivada luego de que tres personas fueran absueltas, mientras que también cuestionaron que no se hubiera investigado al compañero con quien Flores había cambiado de turno aquella noche.
Elisa Flores, hermana de la víctima, habló a pocos días de un nuevo aniversario del asesinato y repasó el reclamo que la familia sostuvo para evitar que el homicidio quede impune.
El crimen ocurrió el 1° de octubre de 2020, durante la pandemia de coronavirus. Esa noche, un compañero le pidió a Pablo Flores que intercambiara el turno en la línea 218 de la empresa Almafuerte. El colectivero aceptó el cambio, tomó una unidad diferente a la que conducía habitualmente y comenzó su recorrido.
El trayecto se desarrollaba por la Ruta Nacional N° 3 y, a la altura del barrio San Javier, en la localidad de Virrey del Pino, Flores fue asesinado.

De acuerdo con lo que se pudo establecer durante la investigación, los atacantes subieron al colectivo y le dispararon en la cabeza. El impacto provocó la muerte inmediata del trabajador, mientras que los agresores escaparon del lugar.
Con el avance de la causa, tres personas fueron detenidas. Se trataba de Oscar Ezequiel Vega, de 28 años; Néstor Fabián Marone, de 57; y su hijo Adrián Alberto Marone, de 38. Con el paso de los años, los tres quedaron en libertad.
Posteriormente se realizó el juicio en el que intervino el Tribunal Oral Criminal (TOC) N° 5 de La Matanza. El tribunal absolvió a los tres acusados, quienes habían llegado al debate imputados por el delito de homicidio calificado por el uso de arma de fuego, por haber sido cometido con el concurso premeditado de más de dos personas y con alevosía.
A partir de esa resolución comenzó, según describió la familia, una segunda etapa de sufrimiento. Al dolor provocado por el asesinato de Pablo Flores se sumó la falta de respuestas respecto de quiénes fueron los responsables del crimen y cuáles fueron los motivos del ataque.
En ese contexto, la familia sostuvo una hipótesis vinculada con el cambio de turno que se produjo aquella noche. Los allegados a Pablo consideraron que los atacantes podrían haber estado esperando a otro colectivero, quien habitualmente conducía el interno 75.

El cambio de horarios y el relevo que no se realizaba de manera habitual hicieron que aquella noche Pablo terminara al frente de esa unidad. Para sus familiares, esa circunstancia pudo haber provocado que el trabajador quedara en el lugar equivocado y en el momento equivocado.
La familia aclaró que esa posibilidad no fue presentada como una verdad comprobada judicialmente, sino como una línea que, según su reclamo, debía ser investigada.
El planteo se centró en determinar si Pablo Flores era realmente el objetivo del ataque o si los agresores buscaban a otra persona. Para sus familiares, esclarecer ese punto podría permitir conocer una parte de la historia que todavía permanece sin respuesta.
A seis años del homicidio, el reclamo de la familia continuó centrado en la necesidad de que se investigue el crimen y se determine quiénes fueron sus autores. La causa, según el material difundido, permaneció archivada luego de las absoluciones, mientras los familiares de Pablo Flores mantuvieron el pedido de justicia para que el asesinato no quede impune.
