Un hombre de 47 años fue condenado a nueve meses de prisión de cumplimiento efectivo y fue declarado reincidente por segunda vez luego de protagonizar una sucesión de hechos violentos contra una mujer en la localidad salteña de Cerrillos. La Justicia lo halló responsable de amenazas de muerte, daños reiterados, intentos de incendio y lesiones con arma blanca en perjuicio de la víctima.
La intervención estuvo a cargo de la Fiscalía Penal de Cerrillos, representada por el auxiliar fiscal Roque López Hinojo, quien participó en la audiencia de control de prisión preventiva. Durante la instancia judicial, las partes alcanzaron un acuerdo de juicio abreviado que posteriormente fue homologado por el juez de Garantías del Distrito Centro, Ignacio Colombo.
La investigación permitió reconstruir una serie de episodios ocurridos entre octubre de 2025 y mayo de 2026 en el barrio Los Paraísos de Cerrillos. Según se acreditó, el condenado acudía de manera reiterada al domicilio de la mujer, donde la amenazaba, ocasionaba daños materiales y protagonizaba hechos de violencia que fueron aumentando en intensidad con el paso de los meses.
De acuerdo con lo informado, ambos mantenían una relación laboral vinculada al rubro de la construcción. La mujer trabajaba como ayudante de albañil para el ahora condenado y atravesaba una situación de vulnerabilidad económica. Estas circunstancias fueron consideradas por la Fiscalía al momento de analizar el contexto de los hechos y la desigualdad existente entre las partes.
Entre las conductas comprobadas durante la investigación, se estableció que el agresor golpeó en reiteradas oportunidades las paredes y puertas de la precaria vivienda de madera donde residía la víctima, al tiempo que la intimidaba con amenazas. También arrojó bloques contra la casa y provocó diversos daños en la estructura.
La situación se agravó cuando roció una cortina con alcohol y la prendió fuego. Días más tarde regresó al lugar, volvió a amenazar a la mujer, esparció nafta sobre la vivienda, generó un nuevo foco de incendio y arrancó el medidor eléctrico, dejando el inmueble sin suministro de energía.
El episodio más grave se registró durante la madrugada del 15 de mayo de 2026. Según la causa, aprovechando que la casa permanecía a oscuras, el condenado forzó la puerta de ingreso, ingresó al inmueble y atacó a la víctima. Allí la arrojó sobre una cama, le propinó una patada en el rostro, la hirió con un cuchillo en una de sus piernas y volvió a amenazarla de muerte.
La agresión fue interrumpida tras un llamado al Sistema de Emergencias 911 realizado por una vecina. Al arribar al lugar, efectivos policiales escucharon los gritos provenientes del interior de la vivienda y procedieron a detener al atacante.
Además de la condena, durante la audiencia se dispuso el decomiso del cuchillo secuestrado en la investigación, la extracción de datos genéticos para su incorporación a los registros correspondientes y la notificación a los organismos competentes. También se ordenó que el Servicio Penitenciario adopte las medidas necesarias para que el condenado reciba tratamiento por consumo problemático de alcohol.
Por otra parte, se estableció que la víctima deberá ser informada cuando el hombre recupere la libertad. La mujer prestó su conformidad con el acuerdo alcanzado entre las partes.
