Un fuerte choque entre dos buques generó preocupación en el Río Paraná, a la altura del puerto de Campana, luego de que dos embarcaciones que transportaban sustancias químicas y combustibles colisionaran en plena zona operativa. El episodio, ocurrido el lunes por la tarde, no dejó personas heridas ni evidencias de contaminación hasta el momento, aunque despertó alarma por la peligrosidad de la carga involucrada.
El hecho se registró cerca de las 17:30, cuando el buque químico Ginga Bobcat impactó contra la popa del petrolero Helios, que permanecía amarrado. La colisión tuvo lugar en un sector donde las maniobras suelen estar estrictamente controladas, lo que incrementa la incertidumbre en torno a las causas del accidente.
De acuerdo con los datos de navegación, el Ginga Bobcat avanzaba a una velocidad aproximada de 16 km/h y, de manera repentina, redujo su marcha hasta detenerse en el momento del impacto. Ese frenado abrupto quedó asentado en los sistemas de monitoreo y se convirtió en uno de los elementos centrales que ahora analizan los peritos para reconstruir la secuencia.
Qué transportaban los buques y por qué se activó la alerta
En cuanto a la carga, el Ginga Bobcat trasladaba unas 10.300 toneladas de ácido sulfúrico con destino al complejo agroindustrial del Gran Rosario. Por su parte, el Helios operaba con combustibles como nafta y diésel. La combinación de estos materiales elevó de inmediato la preocupación por un posible daño ambiental.
A pesar de la magnitud del choque, los daños en ambas embarcaciones se registraron por encima de la línea de flotación, lo que evitó en principio cualquier derrame en el agua. Hasta ahora, las autoridades indicaron que no se detectaron filtraciones ni contaminación en el área afectada.
Sin embargo, debido a la naturaleza de la carga, se activaron protocolos preventivos para resguardar la navegación y minimizar riesgos sobre el ecosistema del Paraná, una vía clave para el comercio exterior argentino.
Intervención oficial y qué se investiga ahora
Tras el incidente, tomó intervención la Prefectura Naval Argentina junto con autoridades portuarias, que trabajan en la evaluación de los daños estructurales y en la determinación de las causas del impacto.
Las primeras pericias se enfocan en los registros de navegación, las comunicaciones entre las embarcaciones y las condiciones en las que se llevaron adelante las maniobras, en una zona donde habitualmente existe una coordinación rigurosa.
Por el momento, no se descarta que ambos buques permanezcan bajo inspección hasta que se garantice que no representan riesgos ni para la navegación ni para el ambiente.

