El Senado de Brasil rechazó la postulación de Jorge Messias, impulsada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, para integrar la Corte Suprema del país.
La votación, realizada de manera secreta, terminó con 42 votos en contra y 34 a favor, lo que impidió alcanzar los 41 apoyos necesarios para su aprobación. De esta forma, el oficialismo sufrió un revés legislativo en un momento clave del escenario político brasileño.
La decisión representa un hecho histórico: el Senado no rechazaba a un candidato para el máximo tribunal desde 1894, de acuerdo con registros oficiales. Este resultado obliga al mandatario a proponer un nuevo nombre, que deberá atravesar el mismo proceso de evaluación en la cámara alta.
Messias, quien se desempeña como procurador general desde 2023 y es considerado cercano al presidente, había conseguido previamente el aval de la Comisión de Constitución y Justicia, donde obtuvo 16 votos favorables frente a 11 negativos.

Durante su exposición ante los senadores, el funcionario puso énfasis en su perfil técnico y también en su origen religioso, destacando su pertenencia al mundo evangélico. Sin embargo, el respaldo obtenido en comisión no se replicó en el pleno, que finalmente rechazó su nominación.
La vacante en la Corte Suprema se generó tras la jubilación de Luís Roberto Barroso, dejando al tribunal funcionando con 10 integrantes.
El contexto político jugó un papel determinante en la votación. La cercanía de las elecciones presidenciales de octubre, en las que Lula buscará un nuevo mandato, tensó aún más la relación entre el Gobierno y un Senado con fuerte presencia de sectores de derecha y centro-derecha. Desde la oposición sostienen que la designación debería resolverse después de los comicios.

La candidatura de Messias había sido anunciada en noviembre, pero el tratamiento en el recinto se demoró durante meses debido a los conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Con 45 años, el funcionario cuenta con una extensa trayectoria en la administración pública. Inició su carrera en 2007 como procurador de la Fazenda Nacional y luego ocupó distintos cargos en gobiernos del Partido de los Trabajadores, incluyendo funciones en la Presidencia y en el Ministerio de Educación, además de desempeñarse como asesor jurídico en diversas áreas del Estado.
En su presentación, aseguró que no promovería modificaciones en la legislación sobre el aborto y remarcó su respeto por la Constitución y la jurisprudencia vigente. No obstante, dejó en claro que su postura personal es contraria a la legalización. También se definió como “siervo de Dios”, en un guiño hacia sectores religiosos conservadores.

La figura de Messias ya había cobrado notoriedad a nivel nacional durante la crisis política de 2016, cuando el entonces juez federal Sérgio Moro difundió una conversación telefónica entre Lula y la entonces presidenta Dilma Rousseff. En ese diálogo se mencionaba la entrega de un documento que podía habilitar la asunción de Lula como ministro en medio de la investigación por el caso Lava Jato.
Ese episodio generó una fuerte polémica en torno a un supuesto intento de otorgar fueros al exmandatario, aunque tanto Lula como Rousseff negaron que se tratara de una maniobra para interferir en las investigaciones judiciales.
Finalmente, la candidatura de Messias había sido respaldada públicamente por el propio presidente y por integrantes de la Corte Suprema, aunque ese apoyo no alcanzó para revertir el rechazo en el Senado.

