El papa León XIV mantuvo este lunes una reunión oficial en el Vaticano con Sarah Mullally, la primera mujer en ser nombrada arzobispa de Canterbury y actual máxima autoridad espiritual de los cristianos anglicanos en el mundo. Durante el encuentro, ambos líderes religiosos abordaron los principales desafíos globales, insistieron en la importancia de la paz y remarcaron la necesidad de fortalecer la unidad entre las iglesias cristianas.
La audiencia formó parte del primer viaje internacional de Mullally desde que asumió el mes pasado este rol histórico dentro de la Iglesia de Inglaterra, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo de máxima clériga anglicana.
Durante su discurso ante la delegación anglicana, León XIV señaló que el mundo actual necesita con urgencia el mensaje de paz de Cristo, aunque advirtió que las divisiones entre los cristianos debilitan esa misión.
“Si bien nuestro mundo sufriente necesita enormemente la paz de Cristo, las divisiones entre los cristianos debilitan nuestra capacidad para ser portadores eficaces de esa paz”, expresó el pontífice en un mensaje difundido por el Vaticano.
Además, sostuvo que si la Iglesia quiere que el mundo tome en serio su predicación, debe trabajar de manera constante para eliminar los obstáculos que dificultan la proclamación del Evangelio.
“Si queremos que el mundo tome en serio nuestra predicación, debemos ser constantes en nuestras oraciones y esfuerzos para eliminar cualquier obstáculo que impida la proclamación del Evangelio”, afirmó León XIV, quien destacó que la unidad en favor de una evangelización más fructífera ha sido una constante durante su ministerio.

El Papa también reconoció los avances logrados entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana en cuestiones históricamente conflictivas, aunque admitió que en las últimas décadas surgieron nuevos desafíos que aún deben ser abordados.
“Sin embargo, no debemos permitir que estos desafíos constantes nos impidan aprovechar todas las oportunidades posibles para proclamar juntos a Cristo al mundo”, agregó el líder de los 1.400 millones de católicos.
Sarah Mullally, de 63 años, ex enfermera, casada y madre de dos hijos, también pronunció un discurso centrado en la cooperación entre ambas iglesias y en el compromiso común con los sectores más vulnerables.
La arzobispa remarcó la necesidad de construir puentes en lugar de levantar muros y recordó que los más pobres son quienes están más cerca del corazón de Dios.
“Trabajar juntos por el bien común, construyendo siempre puentes, nunca muros; que los más pobres entre nosotros son los más cercanos al corazón de Dios; y que las fuerzas de la muerte son vencidas por la vida resucitada de Cristo”, expresó.

Además, Mullally elogió el mensaje de esperanza transmitido recientemente por León XIV y destacó especialmente su visita a África.
“Santidad, usted ha hablado con gran elocuencia sobre las numerosas injusticias que azotan nuestro mundo hoy en día, pero aún con mayor elocuencia sobre la esperanza. Su peregrinación a África estuvo llena de vida y alegría. El mundo necesitaba este mensaje en este momento; gracias”, señaló.
Tras el encuentro formal, ambos se dirigieron a la Capilla Urbano VIII, dentro del Palacio Apostólico, donde compartieron un momento de oración, según informó la Iglesia Anglicana.
Días antes, la arzobispa había publicado un comunicado de respaldo al papa León XIV por su llamado a la paz mundial, especialmente en el contexto de los recientes ataques impulsados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aunque sin mencionarlo directamente.

Mullally definió ese mensaje como “un valiente llamado al reino de la paz”, subrayando que los costos de la guerra son incalculables.
La relación entre ambas iglesias mantiene una historia compleja desde el siglo XVI, cuando el rey Enrique VIII rompió con la Iglesia Católica y fundó la Iglesia de Inglaterra. Desde entonces, los anglicanos no reconocen la autoridad papal, ya que su máxima autoridad es el monarca británico, y mantienen diferencias doctrinales importantes, como el rechazo a ciertos dogmas marianos y la no obligatoriedad del celibato clerical.
Aunque en los siglos posteriores hubo un acercamiento progresivo, en 2016 reaparecieron tensiones vinculadas principalmente a la ordenación de mujeres, una práctica aceptada en la Iglesia de Inglaterra desde 2014, pero todavía prohibida dentro de la Iglesia Católica.
La visita de Mullally también se produce seis meses después de que el rey Carlos III se reuniera con León XIII, en lo que fue considerado un hecho histórico al convertirse en el primer gobernador supremo de la Iglesia de Inglaterra en rezar junto a un pontífice.

