Williams levantó el telón de la temporada 2026 y lo hizo mostrando la nueva decoración de su flamante FW48, un auto que simboliza algo más que un cambio estético: es la carta de presentación de un equipo que quiere volver a discutir cosas importantes en la Fórmula 1. La historia arranca, literalmente, con una imagen que marca el rumbo de esta nueva etapa.
El FW48 lucirá un diseño predominantemente azul oscuro y negro, una combinación sobria y agresiva, con detalles en azul claro y blanco en los pontones. Allí se integran de manera protagónica los logotipos de sus nuevos y actuales socios comerciales, en una apuesta clara por reforzar identidad y estructura. Barclays, anunciado como socio bancario oficial, se suma al proyecto, mientras que Komatsu, fabricante japonés de maquinaria de construcción, continúa acompañando a la escudería, patrocinio que mantiene desde 2024.
El 2026 será un punto de inflexión para Williams
El Atlas Williams F1 Team entiende este año como un paso firme en el camino de regreso a la cima, esa que supo habitar en tiempos de campeonatos mundiales. No se trata de promesas grandilocuentes, sino de una construcción progresiva que, puertas adentro, ya muestra señales de crecimiento.
Ken Woodward, una de las voces del equipo, sintetizó el momento con claridad: “Tenemos una gran alineación de pilotos, nuevos socios fantásticos y una base de fanáticos que no para de crecer. Queremos construir sobre el éxito que celebramos el año pasado, aunque no somos ingenuos respecto al desafío que tenemos por delante”. En Williams saben que nadie puede asegurar qué pasará en la primera carrera, pero el entusiasmo por salir a pista y mostrar el auto es evidente. Y, claro, esperan que la nueva decoración conecte con los hinchas, que siguen siendo una pieza central del proyecto.

En lo técnico, el equipo reconoció algunos retrasos en el programa del FW48. Incluso admitieron que podrían haber estado en Barcelona, pero prefirieron no hacerlo por una cuestión clave: la falta de repuestos adecuados podía generar inconvenientes más adelante. La decisión fue priorizar fiabilidad antes que exposición. Un detalle que habla de madurez.

Williams contará nuevamente con unidades de potencia Mercedes, además de la caja de cambios y los frenos de la misma marca, una base conocida y confiable. Los test, finalmente, se trasladan de Barcelona a Bahréin, donde el equipo confía en completar el programa necesario gracias a seis días de pruebas. Paralelamente, el trabajo previo se apoya en el Virtual Test Track (VTT), con el objetivo de llegar al primer día de ensayos con un auto listo para rodar, sin perder tiempo ni kilómetros valiosos.
“Queremos asegurarnos de que, desde el comienzo en Bahréin, tengamos un coche fiable y preparado para salir a pista”, explicó Woodward, marcando una diferencia con otros equipos que, en pretemporada, muchas veces quedan encerrados en el garage tratando de resolver problemas básicos.
El FW48 hará su debut en pista entre el 11 y el 13 de febrero y luego del 18 al 20 del mismo mes. Hasta entonces, en Williams solo queda una cosa por hacer: pensar, afinar detalles y esperar. El reloj ya empezó a correr. Y la ilusión también.



