Cuatro integrantes del Ejército Nacional y un aspirante a soldado voluntario fueron condenados por la muerte de José Javier Bechis, un joven de 19 años que perdió la vida durante una práctica de tiro desarrollada en un polígono de la provincia de San Luis.
El hecho ocurrió en noviembre de 2019, en la localidad de Salinas del Bebedero, donde se llevaba adelante una jornada de entrenamiento militar.
Alrededor de 50 aspirantes a soldados voluntarios participaban de aquella práctica, en la que realizaban ejercicios con fusiles FAL.
La investigación posterior estableció que el proyectil que provocó la muerte de Bechis había salido del arma asignada a otro aspirante. A su vez, se determinó que ese fusil había atravesado distintos controles antes de ser utilizado, pero en ninguno de ellos se advirtió que todavía tenía una munición alojada en la recámara.
A partir de las responsabilidades establecidas durante la investigación, fueron condenados el sargento Carlos Gustavo Lebrón, el cabo primero Sergio David Winter Morán y el cabo Enrique Martín Zárate. Las sanciones estuvieron vinculadas con incumplimientos relacionados con las funciones específicas que cada uno tenía asignadas durante la práctica de tiro.
Lebrón y Winter Morán recibieron una pena de un año de prisión en suspenso por negligencia e inobservancia de los reglamentos y de los deberes que tenían a su cargo.
En el caso de Zárate, la condena fue de dos años y diez meses de prisión en suspenso, además de seis años de inhabilitación especial.
A estas condenas se sumaron las dictadas contra Elías Luciano Muñoz y Alejandro Agustín Díaz Garro. En mayo pasado, la jueza federal Gretel Diamante homologó un acuerdo de juicio abreviado mediante el cual ambos reconocieron sus responsabilidades penales por el hecho.
Muñoz tenía 18 años al momento de la tragedia y se desempeñaba como aspirante a soldado voluntario. Por haber efectuado el disparo a través de una manipulación del fusil que fue considerada “imprudente e imperita”, recibió una pena de tres años de prisión en suspenso.
Además, se dispuso su inhabilitación durante cinco años para utilizar, portar o tener armas de fuego.
Por su parte, Alejandro Agustín Díaz Garro era entonces teniente del Ejército, director de tiro y máxima autoridad de la jornada en la que ocurrió el hecho.
El militar recibió también una condena de tres años de prisión en suspenso y una inhabilitación de seis años. En su caso, la responsabilidad penal estuvo relacionada con las omisiones de seguridad y supervisión que fueron atribuidas a las funciones que desempeñaba durante la práctica.
De esta manera, las condenas alcanzaron a cinco personas por distintos niveles de responsabilidad en el episodio que terminó con la muerte de José Javier Bechis, ocurrida durante aquella práctica de tiro realizada en noviembre de 2019 en Salinas del Bebedero, San Luis.
