Un merendero del barrio Alejandro Carbó, ubicado en el sector sur de la ciudad de Córdoba, sufrió un robo que afectó directamente la asistencia alimentaria que brindaba a las familias de la zona. Como consecuencia del hecho, alrededor de 50 chicos se quedaron sin la comida prevista para este viernes.
El episodio provocó la suspensión de la entrega de alimentos que estaba programada para esa jornada. El centro vecinal funcionaba como espacio de asistencia los lunes, miércoles y viernes, aunque los viernes representaban uno de los días de mayor concurrencia porque, además de la merienda, se entregaba la cena a los niños y también a sus familiares.
El robo ocurrió después de que los delincuentes ingresaran al edificio tras forzar una de las puertas de acceso. El lugar sufrió importantes pérdidas de elementos que eran utilizados diariamente para preparar, cocinar y servir la comida.
Forzaron una de las puertas para entrar
Luciano Saravia, presidente del centro vecinal, explicó cómo se produjo el ingreso al establecimiento. Según relató, los delincuentes actuaron sobre una de las entradas metálicas del edificio y consiguieron abrirla después de ejercer una fuerte presión sobre la estructura.
“La puerta de abajo es doble y la barretearon de abajo, hasta el piso reventaron y aflojó la puerta”, explicó Saravia al describir los daños que quedaron en el acceso al merendero.
Una vez que lograron ingresar, los responsables del robo se llevaron diferentes utensilios y elementos de mobiliario que eran utilizados para el funcionamiento cotidiano del espacio comunitario.
Entre los objetos sustraídos se encontraba un carro que, habría sido utilizado para trasladar parte de los elementos que fueron robados del lugar.
La puerta de ingreso quedó dañada como consecuencia del procedimiento utilizado para entrar al edificio. Las imágenes difundidas posteriormente permitieron observar los daños provocados en el acceso del centro vecinal.
El robo afectó principalmente a las familias

Jesica, tesorera de la institución, puso el foco en las consecuencias que tuvo el robo sobre las personas que concurrían al merendero. La principal preocupación de los integrantes del espacio pasó por los chicos y las familias que esperaban recibir la cena correspondiente al viernes.
“Lo más triste es que afecta a los niños y a las familias que esperan la cena del viernes”, lamentó la integrante del centro vecinal.
La situación generó especial preocupación porque la actividad del viernes tenía una demanda mayor a la de otros días de la semana. El merendero no solamente ofrecía una merienda, sino que también completaba la asistencia con una cena destinada a los niños y a sus familiares.
De esta manera, el robo de los elementos de cocina y del mobiliario terminó afectando de manera directa una tarea que el centro vecinal sostenía regularmente para las familias del barrio Alejandro Carbó.
Pidieron donaciones para volver a funcionar
A pesar de las pérdidas y del impacto que generó el episodio, los responsables de la institución manifestaron su intención de continuar con la asistencia alimentaria.
Lorena, secretaria de la entidad, aseguró que el objetivo era recuperar cuanto antes la actividad del merendero y continuar con el trabajo comunitario que realizaban. “Ganas no faltan; entusiasmo, por ahí estamos medio bajoneados, pero hay que salir adelante”, sostuvo.
Para poder volver a preparar y entregar alimentos, el espacio necesitaba recuperar una serie de elementos básicos que fueron robados o que resultaban indispensables para retomar las actividades.
Entre los objetos que solicitaron se encontraban sillas, tablones, una olla, una garrafa y fuentes para cocinar. También pidieron otros elementos necesarios para poder organizar nuevamente el servicio de comida.
“Son las cosas básicas”, explicó una de las integrantes que colaboraba con el centro vecinal.
La institución quedó así a la espera de la colaboración de vecinos y de personas que pudieran realizar donaciones para recuperar parte del equipamiento perdido. El objetivo de los responsables del merendero era volver a poner en funcionamiento el espacio y garantizar nuevamente la entrega de alimentos a las familias del barrio.
El robo no solamente representó la pérdida de mobiliario y utensilios para el centro vecinal, sino que también interrumpió una asistencia que alcanzaba a decenas de chicos y familias de la zona.
