La Justicia del estado brasileño de Bahía ordenó la prisión preventiva del turista argentino Sebastián Fernando Ayala, acusado de haber realizado gestos racistas contra un trabajador afrobrasileño en un bar de Morro de São Paulo durante la semifinal del Mundial disputada entre Argentina e Inglaterra.
Ayala ya había regresado a Buenos Aires y, tras la decisión judicial, quedó declarado prófugo. Por este motivo, las autoridades brasileñas solicitaron avanzar con una captura internacional.
La medida fue dispuesta por el juez Marcelo Lagrota, quien entendió que el hecho representa una “violación a la dignidad humana” y que podría encuadrarse dentro del delito de injuria racial, una figura contemplada por la legislación de Brasil con penas de hasta cinco años de prisión.
De acuerdo con la investigación policial, el argentino habría realizado gestos de mono hacia un empleado afrobrasileño de un restaurante mientras festejaba la victoria de la Selección argentina. La escena fue registrada por otro trabajador del establecimiento con un teléfono celular y ese video quedó incorporado al expediente judicial.
El regreso a Argentina y la investigación en Brasil

Ayala había ingresado a Brasil el 10 de julio y tenía previsto regresar el 19 de ese mes, aunque adelantó su vuelo y volvió al país al día siguiente del episodio denunciado.
Las cámaras de seguridad del aeropuerto de Salvador permitieron confirmar su salida de territorio brasileño, situación que llevó a la Policía Civil a pedir una orden de captura internacional. La investigación está a cargo de la Comisaría de Cairú, que tomó declaraciones a testigos y empleados del comercio donde ocurrió el hecho.
El episodio se suma a otros antecedentes recientes relacionados con ciudadanos argentinos acusados de expresiones o acciones discriminatorias en Brasil.
Entre esos casos se mencionaron la detención de la abogada Agostina Páez en Río de Janeiro por insultos racistas en enero, el arresto de José Luis Haile luego de una agresión verbal contra una repartidora en Copacabana y el procesamiento de Eduardo Emilio Murías en Minas Gerais por enviar mensajes discriminatorios sobre un niño afrobrasileño durante un viaje turístico en tren.
En su resolución, el juez Lagrota sostuvo que los gestos racistas “no pueden ser tratados como una broma” y remarcó que minimizar este tipo de comportamientos forma parte de los mecanismos que sostienen el racismo estructural.
Mientras continúa el proceso judicial, la Policía brasileña analiza solicitar cooperación internacional para concretar la detención de Ayala y avanzar con la causa que permanece bajo investigación.
