Si la primera sesión de entrenamientos libres (FP1) había dejado un sabor agridulce pero esperanzador para Franco Colapinto al terminar décimo, la tarde del viernes en el Circuit de Barcelona-Catalunya se transformó en una verdadera pesadilla para el equipo Alpine. El piloto argentino finalizó la FP2 en la 15ª posición y, lejos de ocultar su frustración, fue lapidario en sus declaraciones tras bajarse del monoplaza: “Fue el peor viernes de la temporada”.
Colapinto llegó a Cataluña con la ilusión de que el trazado español sería propicio para las características de su auto, pero la realidad en pista lo sorprendió “muy para mal”.
“No teníamos grip, la verdad que fue un viernes muy malo. En cuanto a balance y velocidad del auto, creo que fue muy, muy malo. Y en carrera, en Qualy, cumpliendo también. No sé, hay muchas cosas por entender, pero siento que estuve maximizando todo bastante, pero no salía”, explicó el piloto de Pilar, quien reconoció que el equipo está “muy lejos y muy lento”.
Un auto “inmanejable” y a “años luz”
El mayor dolor de cabeza para los ingenieros de Alpine no fue la vuelta rápida, sino la simulación de carrera. Colapinto fue claro al describir el comportamiento del A526 con tanque lleno: “Hoy, directamente en la carrera, el auto está inmanejable. Y, vamos, cuatro a cinco segundos más lento que los autos de punta. En carrera, en especial, estamos a años luz”.
El argentino detalló que los problemas son integrales y no se limitan a una sola fase de la curva: “El auto se sintió muy mal en entrada, en mitad de curva y en salida. Fue todo muy malo”. A esto se le suma un problema crítico de degradación de neumáticos, que el propio Colapinto graficó con una hipérbole que refleja la magnitud del desastre: “Es más como de grip de las gomas… se deberían hacer 30 paradas y ni así creo que lleguemos”.

Noche de trabajo y “cambios arriesgados”
Con la clasificación del sábado a la vuelta de la esquina, el margen de error es nulo. Colapinto y el equipo técnico de Alpine se encerrarán esta noche en el motorhome para buscar una solución drástica.
“Hay que hacer cambios agresivos y arriesgados para intentar dar un paso grande, porque estamos mal”, advirtió el argentino, quien espera que los problemas se deban a un tema de setup y no a una limitación estructural del auto frente al asfalto catalán o a las temperaturas de la pista. “Ojalá sea setup y podamos cambiarlo y revertirlo, pero si es por el calor o por la pista, va a ser un fin de semana duro”.
Ahora, la presión recae sobre el equipo francés. Tras la alegría por la restitución del podio de Pierre Gasly en Mónaco, la cruda realidad de Barcelona les recuerda que el ritmo del pelotón medio es feroz y que, sin un milagro en el garaje esta noche, el domingo será una tarde de supervivencia para el número 43.
