La causa que investigó la muerte de Natacha Jaitt registró un nuevo avance administrativo con la finalización del escaneo de la totalidad del expediente en papel. Sin embargo, la digitalización todavía debía incorporarse al sistema informático SIMP y el pedido de reapertura de la investigación continuaba sin una respuesta de fondo.
El periodista Ulises Jaitt, hermano de la modelo, y su abogado, Ignacio Barrios, reclamaron una decisión fundada sobre la solicitud para reactivar la causa. Al mismo tiempo, cuestionaron que los movimientos administrativos registrados en el expediente no estuvieran acompañados por una definición respecto de los planteos vinculados con la investigación.
Natacha Jaitt falleció en febrero de 2019. Desde entonces, su muerte fue objeto de una investigación judicial cuya reapertura fue solicitada por su hermano, quien insistió en la necesidad de revisar distintos elementos relacionados con el expediente.
Un nuevo despacho incorporado a la causa informó que se había completado el escaneo de todo el expediente físico. No obstante, el documento también precisó que todavía restaba incorporar esa documentación digitalizada al sistema informático SIMP.
Además, la resolución dispuso que el expediente en papel fuera remitido al Juzgado de Garantías Número 2 de Tigre. La medida permitió avanzar en la organización y disponibilidad de las actuaciones, aunque no implicó una definición sobre el pedido central presentado por Ulises Jaitt.
El planteo apuntó específicamente a revisar la decisión que había mantenido archivada la investigación y a determinar si correspondía reabrirla. En ese sentido, el avance administrativo del expediente no modificó, por sí mismo, la situación de fondo de la pesquisa.
Según el pronto despacho presentado ante la Fiscalía General de San Isidro, la revisión había sido solicitada el 20 de agosto de 2026. En esa presentación, Ulises Jaitt y su representación legal reclamaron una resolución expresa que analizara los cuestionamientos formulados.
El pedido también buscó que la Justicia explicara los fundamentos para mantener el archivo de la causa o, eventualmente, disponer la reapertura de la investigación. De esta manera, el reclamo no se limitó al trámite documental, sino que apuntó directamente a obtener una respuesta sobre la continuidad de las actuaciones.
Otro de los puntos planteados estuvo relacionado con la preservación de los dispositivos electrónicos y del material pericial incorporado a la causa. La presentación solicitó que se verificara técnicamente qué información había sido obtenida, qué archivos permanecían conservados y cuál era el material disponible para futuras comprobaciones.
También se pidió determinar si las verificaciones propuestas podían realizarse sobre las copias existentes o si, por el contrario, resultaba necesario contar con los dispositivos originales. La cuestión quedó vinculada con la conservación y disponibilidad de posibles elementos de prueba para una eventual revisión de la investigación.
El reclamo se centró así en una diferencia concreta entre el avance administrativo y la respuesta judicial de fondo. Para Ulises Jaitt y su abogado, completar el escaneo del expediente y trasladar la documentación entre dependencias no reemplazaba una decisión respecto de los pedidos de investigación.
La digitalización debía permitir un acceso más ordenado a las actuaciones y facilitar el análisis de los antecedentes de la causa. Sin embargo, su utilidad también quedó relacionada con la posibilidad de que ese material permitiera avanzar hacia decisiones concretas sobre los planteos pendientes.
Ulises Jaitt, con el patrocinio de Ignacio Barrios, insistió en que se resolviera el pedido de reapertura y que se atendiera la preservación de la prueba. Mientras el expediente continuaba avanzando en su circuito administrativo, la definición sobre la continuidad de la investigación por la muerte de Natacha Jaitt permanecía pendiente.
