La Corte Suprema de Justicia resolvió que la Justicia federal debía investigar una denuncia presentada por el abogado Adolfo Alejandro Verra contra el empresario Matías Garfunkel, vinculada con el manejo de una serie de obras de arte que se encontraban bajo su tutela.
La decisión del máximo tribunal se tomó a partir del conflicto de competencia que se había generado entre distintos juzgados y tuvo como base un dictamen de la Procuración General de la Nación.
Según ese dictamen, Garfunkel había presentado ante el Tribunal Oral en lo Penal Económico N.° 1 una serie de licencias de exportación que habían sido expedidas por el Ministerio de Cultura de la Nación.
En ese tribunal se investigaba al empresario por un presunto caso de contrabando de obras de arte. En ese marco, Garfunkel había manifestado que era poseedor de buena fe de las piezas involucradas.
Sin embargo, Verra cuestionó esa versión y sostuvo que la información proporcionada por su excliente era falsa. De acuerdo con su denuncia, Garfunkel no era propietario de las obras, sino que había sido designado como depositario judicial de esos bienes dentro de una causa civil.
Por esa condición, el abogado consideró que Garfunkel no podía disponer libremente de las obras que se encontraban bajo su custodia.
El origen del conflicto por las obras de arte
La causa civil se había iniciado a partir de un reclamo presentado por Verra contra Garfunkel por el pago de honorarios profesionales. El pedido estaba relacionado con la representación que el abogado había ejercido durante el primer divorcio del empresario con Mariana Gersztein.
En el marco de ese expediente, la Justicia había ordenado el embargo de las obras de arte involucradas y había designado al propio Garfunkel como depositario judicial.
Fue en ese contexto que Verra realizó la presentación penal contra su excliente, al considerar que la situación relacionada con las obras podía constituir un delito.
La denuncia tuvo como destino inicial el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.° 62. Ese tribunal, a partir de la intervención del fiscal, decidió remitir las actuaciones a la Justicia federal.
El argumento utilizado para derivar el expediente estuvo relacionado con la posible afectación de intereses del Estado Nacional, debido a la intervención del Ministerio de Cultura en la documentación vinculada con las obras.
El conflicto de competencia llegó a la Corte Suprema
Una vez que el expediente llegó al Juzgado Federal N.° 6, ese tribunal solicitó distintos informes para analizar la situación y posteriormente rechazó asumir la competencia.
El juzgado federal consideró que la intervención de ese fuero resultaba prematura y, de esa manera, se generó un conflicto respecto de qué jurisdicción debía continuar con la investigación.
La cuestión llegó finalmente a la Corte Suprema de Justicia, que analizó el caso a partir del dictamen elaborado por la Procuración General de la Nación.
Sobre esa base, el máximo tribunal determinó que la investigación debía quedar en manos de la Justicia federal.
De esta manera, el fuero federal quedó establecido como el ámbito competente para avanzar en la denuncia presentada por Adolfo Alejandro Verra contra Matías Garfunkel, relacionada con el manejo de las obras de arte que habían sido embargadas en el marco de la causa civil y cuya custodia judicial había quedado a cargo del empresario.
