Un llamado al 911 permitió este sábado descubrir un cuerpo calcinado dentro de un pozo, ubicado en un terraplén de Villa Gobernador Gálvez, en las inmediaciones de la ruta provincial S22 y el arroyo Saladillo. La identidad de la víctima todavía no pudo ser establecida y la investigación quedó orientada a determinar las circunstancias en las que se produjo la muerte.
El aviso se recibió alrededor de las 15.30, después de que una persona que transitaba por un sector rural ubicado en la intersección de la ruta S22 y Bordabehere advirtiera un fuerte olor proveniente de un pozo cercano. Al aproximarse al lugar, observó lo que aparentaba ser un cuerpo humano calcinado en el interior.
Ante la situación, personal del Comando Radioeléctrico se trasladó hasta el sitio y confirmó el hallazgo. A partir de ese momento se puso en marcha un operativo para preservar la escena y avanzar con las primeras actuaciones.
En el procedimiento participaron integrantes del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies), Bomberos y la Policía de Investigaciones (PDI). El sector quedó bajo resguardo para permitir el trabajo de los peritos y la recolección de elementos que pudieran aportar información sobre lo ocurrido antes de que el cuerpo fuera encontrado.
Buscan identificar a la víctima
El cadáver se encontraba en un sector elevado próximo al arroyo Saladillo. El avanzado estado de calcinación dificultó determinar la identidad de la persona fallecida, por lo que se aguardaban los resultados de los estudios forenses y de las distintas medidas realizadas en el lugar.
La investigación también apuntaba a reconstruir qué ocurrió antes del hallazgo y establecer cómo llegó el cuerpo hasta ese punto. Por el momento, no se habían conocido datos sobre personas que hubieran presenciado directamente el hecho, ni tampoco sobre pertenencias encontradas en el lugar que pudieran facilitar la identificación del cadáver.
En ese sentido, el trabajo sobre el pozo, el terraplén y las zonas próximas al arroyo Saladillo resultaba relevante para establecer si la víctima había sido trasladada hasta ese lugar o si la muerte se produjo allí.
La causa fue caratulada como “óbito”
En una primera instancia, la investigación quedó caratulada como “óbito”, una calificación utilizada de manera preliminar ante el hallazgo de una persona fallecida cuando todavía no se habían determinado las causas de la muerte.
La causa quedó bajo la intervención de la fiscal Paula Barros, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas (UVAL). Mientras avanzaban las pericias y las demás diligencias ordenadas, la víctima continuaba registrada como NN.
La fiscalía buscaba determinar tanto la identidad de la persona fallecida como las circunstancias de su muerte, mientras los investigadores analizaban la escena y aguardaban los resultados de los estudios forenses que podían aportar nuevas pistas para esclarecer el caso.
