La Fórmula 1 ya no compite solo contra el crono. Ahora también lo hace contra el algoritmo, la cultura pop y la atención de una audiencia que consume deporte como entretenimiento premium. En ese nuevo tablero, Gucci ha movido ficha. Este 27 de mayo, desde la sede de Enstone y las oficinas de Florencia, se hizo oficial lo que muchos consideraban impensable: la primera casa de moda de lujo en ocupar un rol de title partner en la máxima categoría.
A partir de la temporada 2027, el Alpine F1 Team competirá bajo la denominación oficial Gucci Racing Alpine Formula One Team, cerrando la etapa de BWT y abriendo un capítulo donde el negro y el dorado sustituirán al azul y al rosa, y donde la precisión del túnel de viento se fundirá con el rigor de la alta costura.
El puente entre dos mundos
Detrás de este cruce de industrias no hay casualidad, sino arquitectura estratégica. El nombre clave que explica por qué Gucci mira hacia la F1 y por qué Alpine apuesta por el lujo es Luca de Meo. ExCEO de Renault Group y artífice de la apuesta de Alpine en la categoría, De Meo cruzó la línea en septiembre de 2025 para asumir la presidencia ejecutiva de Kering, el conglomerado francés propietario de Gucci. Su conocimiento íntimo de la estructura de Enstone, combinado con la visión global de Kering sobre mercados emergentes, audiencias jóvenes y posicionamiento de marca, aceleró conversaciones que comenzaron a filtrarse a mediados de mayo.
Lo que empezó como rumores en paddocks y salas de redacción se transformó rápidamente en negociaciones de alto nivel, mantenidas bajo estricta confidencialidad hasta que medios especializados confirmaron que el trato estaba en fase terminal. El 27 de mayo, sin pompa excesiva pero con una comunicación milimétrica, ambas partes dieron el sí definitivo.
Las voces que firman el pacto
“Esta asociación escribe un nuevo capítulo”, declaró Francesca Bellettini, presidenta y CEO de Gucci, en un comunicado que resonó más como un manifiesto que como un anuncio corporativo. “La Fórmula 1 representa hoy una convergencia única de rendimiento, cultura y alcance global. Gucci Racing es más que una presencia en la parrilla: es una expresión de quiénes somos y hacia dónde queremos llevar la marca. Y hay mucho más por venir”.
Desde el lado de Enstone, Flavio Briatore, asesor ejecutivo del equipo y veterano de la intersección entre moda y automovilismo, no ocultó su satisfacción: “El equipo de Enstone tiene una historia de hacer las cosas de manera diferente. Ha demostrado que la moda puede terminar primera en Fórmula 1. Con el mejor rendimiento en pista y nuestro mejor arranque de temporada en puntos, esta colaboración con Gucci muestra el creciente impulso detrás del proyecto. Quiero agradecer a Luca y a Francesca por su confianza y dedicación”.
Por su parte, François Provost, CEO de Renault Group, subrayó el valor estratégico para el fabricante: “La F1 es una de las plataformas más dinámicas del deporte global. Para Renault Group, como fabricante histórico, es un activo poderoso para apoyar la ambición de Alpine. Damos la bienvenida a esta oportunidad para comprometernos con Kering mientras esperamos la colaboración con Gucci a partir de 2027”.
Luca de Meo, ahora desde Kering, cerró el círculo conceptual: “La Fórmula 1 ha evolucionado más allá del deporte para convertirse en una de las plataformas de contenido premium más poderosas del mundo, alcanzando a más de 1.500 millones de personas cada temporada. Como espacio de creatividad, búsqueda de la excelencia y logro humano, lo vemos como una plataforma única para que una marca de lujo empuje límites y construya deseabilidad a largo plazo”.

Números, estrategia y posicionamiento
El acuerdo, de duración plurianual, no ha revelado cifras oficiales. Sin embargo, estimaciones del sector ubican la inversión anual entre los 30 y los 60 millones de euros, un rango que lo sitúa en la banda media-alta de los patrocinios titulares actuales.
Para Alpine, el dinero llega en un momento de inflexión positiva: quinto en el campeonato de constructores de 2026, con un coche competitivo, estabilidad técnica y un paquete aerodinámico que por fin permite mirar hacia el medio plazo sin apagar incendios operativos. Para Gucci, es la llave a una audiencia global, cada vez más joven, más diversa y con un perfil de consumo que trasciende el género y la geografía. La F-1 ya no es solo un campeonato; es un ecosistema cultural donde el lujo no busca visibilidad, busca narrativa.
De la pasarela al asfalto: Gucci Racing como plataforma
Pero Gucci Racing no se limitará a estampar su doble “G” en los alerones. La casa italiana ha creado una unidad de negocio específica, centrada en rendimiento, disciplina y experiencias inmersivas. Se espera una librea radicalmente distinta, con negro y dorado como colores base y posibles guiños sutiles al rojo y verde de la herencia florentina. El merchandising dejará de ser camisetas genéricas para convertirse en colecciones cápsula de lujo, con materiales premium y cortes que reflejarán la estética de la casa.
Los eventos en Grandes Premios se transformarán en lounges de alta costura, con acceso exclusivo para clientes top y contenido documental sobre el “detrás de escena” del equipo. Incluso se especula en el paddock con que el vestuario oficial, desde los overoles de mecánicos hasta las chaquetas de los directivos, podría llevar la firma de los diseñadores de Gucci. No es solo patrocinio: es una plataforma de activación 360 que incluye experiencias VIP en ciudades sede, colaboraciones con artistas y una estrategia digital que buscará traducir la velocidad del asfalto en engagement medible.
Ecos del pasado y proyección futura
Los paralelismos históricos no tardaron en aparecer. Alpine y la moda ya tienen historia: en la era Benetton, bajo la dirección de Briatore, el equipo no solo dominó la pista con Michael Schumacher, sino que llevó la estética y el marketing de la moda al corazón de la F1. Hoy, Gucci busca replicar esa fórmula, pero con una escala, una sofisticación digital y un alcance global imposibles en los años noventa.
El acuerdo también valida el modelo comercial impulsado por Liberty Media, que ha convertido la F1 en un fenómeno transmedia donde el lujo, la música y el estilo de vida conviven con la ingeniería de punta. Tras la entrada de Ryan Reynolds y RedBird Capital en 2023, que valuó al equipo en torno a los 900 millones de dólares, la llegada de Gucci cierra el círculo de posicionamiento premium y consolida a Enstone como un activo de alto valor fuera del circuito.

Qué esperar en 2027
El monoplaza 2027, cuyo reglamento técnico ya se está definiendo, llegará con un diseño que promete dividir opiniones y generar deseo desde el día cero. Su presentación, prevista para febrero o marzo del próximo año, será el primer acto oficial de Gucci Racing. Se esperan activaciones en al menos cinco o seis Grandes Premios estratégicos, con eventos de alto perfil en Mónaco, Milán y París.
Una colección cápsula Alpine x Gucci podría lanzarse coincidiendo con el GP de Italia o el de Mónaco, y la plataforma digital de la marca ya trabaja en un ecosistema de contenido que irá más allá de los fines de semana de carrera. Incluso se especula con una expansión futura hacia el WEC o Fórmula E, aunque por ahora, el foco está claro: dominar la parrilla bajo una nueva identidad.

El semáforo en verde
El acuerdo entre Gucci y Alpine no es un simple cambio de sponsor. Es un punto de inflexión. Demuestra que la Fórmula 1 ya no necesita justificar su valor deportivo para atraer a la industria del lujo; el deporte mismo se ha convertido en cultura, y el lujo, en rendimiento compartido. Enstone tiene ahora no solo un patrocinador, sino un socio con ambición global. Gucci, por su parte, no compra visibilidad: compra narrativa. Y en la F1, donde cada décima cuenta y cada imagen se viraliza en segundos, esa narrativa vale más que cualquier trofeo.
La temporada 2027 será el primer semáforo en verde. El resto, como siempre en este deporte, dependerá de la velocidad. Pero en el paddock, el lujo ya ha tomado la pole.
