Después de que el Senado de la Nación diera luz verde al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, el Gobierno nacional formalizó la promulgación de la Ley N° 27.800. La firma correspondiente fue difundida en un suplemento del Boletín Oficial pocas horas más tarde de finalizado el debate legislativo.
La aprobación se produjo tras una sesión en la que el tratado reunió el respaldo mayoritario de los legisladores presentes. Con 69 votos afirmativos, la iniciativa adquirió fuerza de ley. Solo se registraron tres votos negativos: los de los bonaerenses Juliana Di Tullio y Eduardo “Wado” de Pedro, y el de la fueguina Cándida Cristina López.
La oficialización se concretó a través del Decreto 111/2026, rubricado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el canciller Pablo Quirno. En el texto se estableció la aprobación del “Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercado Común del Sur, la República Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay, por una parte, y la Unión Europea, por otra parte”, celebrado en la ciudad de Asunción el 17 de enero de 2026.

Tras la ratificación legislativa, la Oficina del Presidente difundió un comunicado en la red social X en el que calificó el paso como “fundamental para fortalecer la inserción internacional del país y consolidar un marco de cooperación estratégica con uno de los mayores bloques económicos del mundo”.
En esa línea, remarcaron que el acuerdo permitirá impulsar el desarrollo económico, ampliar el acceso a mercados, generar condiciones más favorables para la inversión y reforzar la competitividad de los sectores productivos argentinos, en un marco de reglas claras y mayor integración.
Asimismo, desde el Ejecutivo consideraron que la norma representa “un avance significativo en el fortalecimiento institucional” y en la consolidación de una relación internacional basada en la cooperación y el beneficio mutuo, con impacto directo en el crecimiento sostenible del país.
El Presidente agradeció a los senadores que acompañaron la iniciativa y manifestó su expectativa de que los Congresos de los países socios también aprueben el tratado en el corto plazo. “La Argentina reafirma así su compromiso con la integración, el desarrollo y la construcción de un futuro de mayor crecimiento y oportunidades para los argentinos”, expresó.
Por su parte, el canciller Quirno sostuvo que la decisión implica elegir “apertura, competencia e integración al mundo”, lo que —según afirmó— se traducirá en más inversión, mayor crecimiento y generación de empleo. También confirmó que, tras esta ratificación, la Comisión Europea quedará habilitada para avanzar en la aplicación provisional del acuerdo.
El funcionario subrayó que esto permitirá que las exportaciones argentinas comiencen a beneficiarse de las preferencias arancelarias pactadas, y recordó que tanto la Unión Europea como el Mercosur reúnen a más de 700 millones de personas y concentran un producto bruto interno conjunto de 22 billones, lo que las posiciona entre las regiones económicas más relevantes a nivel global.
En la misma sintonía, Adorni destacó la importancia de la integración comercial y señaló que los productos argentinos podrán acceder a un mercado de 450 millones de personas. “Cerrados fuimos débiles, integrados volvemos a ser grandes. Dios bendiga a la República Argentina”, afirmó.
Tras una nueva jornada favorable para el oficialismo, está previsto que Milei haga referencia a la ratificación del acuerdo durante el discurso que brindará el próximo domingo a las 21:00 en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso.
Para los senadores libertarios, la sanción antes que Uruguay se había convertido en una prioridad política. Luego de la votación, Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado, se retiró rápidamente del recinto para gestionar en persona el envío del texto al Poder Ejecutivo.
“Voy a firmar unos documentos para enviar la ley al Ejecutivo y así poder promulgarla”, señaló Abdala con una sonrisa. Además, aseguró: “Nuestro sistema es más rápido que el de Uruguay”, mientras avanzaba con premura por los pasillos del Senado.
En cuanto al estado del tratado en los demás países del bloque, Uruguay aún debía promulgarlo pese a que ya contaba con la aprobación de su Senado y de la Cámara de Diputados. En Brasil, la iniciativa permanecía pendiente de tratamiento en la Cámara Alta, mientras que en Paraguay continuaba bajo análisis de la Comisión Permanente del Senado.


