
Bélgica y Egipto empataron 1-1 en su estreno por el Grupo G del Mundial 2026, en un encuentro disputado en Seattle que tuvo emociones, cambios de ritmo y un cierre cargado de tensión.
Desde el inicio, el conjunto africano mostró una actitud agresiva. En apenas dos minutos ya presionaba sobre la salida belga y buscaba acercarse al área rival. Bélgica intentó responder con remates de Leandro Trossard y Kevin De Bruyne, aunque sin la precisión necesaria para abrir el marcador.

El partido comenzó a calentarse rápidamente. Marawan Attia vio la primera tarjeta amarilla para Egipto a los 13 minutos, mientras que Timothy Castagne fue amonestado poco después para Bélgica.
La primera gran emoción llegó a los 19 minutos. Emam Ashour aprovechó una oportunidad clara y venció a Thibaut Courtois con un potente remate para establecer el 1-0 a favor de Egipto.

Tras la apertura del marcador, los africanos sostuvieron la ventaja con orden defensivo y eficacia. Bélgica tuvo más iniciativa ofensiva, pero no logró encontrar espacios para vulnerar a Mohamed Abou Gabal.
Mostafa Zico estuvo cerca de ampliar la diferencia a los 32 minutos, aunque Courtois respondió con una notable atajada para evitar el segundo tanto.
Antes del descanso, Egipto mantuvo el control emocional del encuentro. Bélgica acumuló remates y posesión, pero ninguno de sus intentos encontró el arco rival. El primer tiempo concluyó con ventaja mínima para los Faraones.
Las estadísticas reflejaron una situación llamativa al cierre de la etapa inicial. Bélgica registró ocho remates contra apenas dos de Egipto, aunque ninguno fue entre los tres palos. El equipo africano, en cambio, fue contundente: dos disparos al arco y un gol.

Además, Egipto llegó al descanso con dos amonestados, Ahmed Fatouh y Marawan Attia, mientras que Bélgica acumulaba una tarjeta amarilla para Castagne.
La necesidad de revertir el resultado obligó a los europeos a adelantar líneas en el complemento. Kevin De Bruyne estuvo muy cerca del empate a los 52 minutos cuando un remate suyo impactó en el poste.

Egipto continuó generando peligro mediante Omar Marmoush y Mostafa Zico, mientras Bélgica realizaba modificaciones para encontrar soluciones ofensivas.
A los 65 minutos llegó el momento decisivo. Romelu Lukaku ingresó y, apenas ocho segundos después de pisar el campo de juego, participó en la acción que derivó en el 1-1. Inicialmente el gol fue adjudicado al delantero belga, aunque posteriormente la FIFA determinó que se trató de un autogol de Mohamed Hany.

Con el empate consumado, ambos equipos buscaron la victoria. Egipto mantuvo su ambición ofensiva y generó situaciones mediante Marmoush y Zizo, mientras que Bélgica apostó a la jerarquía de De Bruyne y Doku para desnivelar.
En los últimos minutos el encuentro se transformó en un ida y vuelta constante. Bélgica contó con una última oportunidad mediante un tiro libre en tiempo agregado, aunque no logró concretarla.
Thomas Mechele tuvo la ocasión más clara en el cierre con un remate que se fue por encima del arco egipcio.

Finalmente, el árbitro marcó el final y decretó el empate 1-1 entre Bélgica y Egipto. El resultado dejó a ambos seleccionados con un punto en el Grupo G tras un partido en el que los africanos sorprendieron con su eficacia y los europeos rescataron la igualdad gracias a la aparición decisiva de Lukaku y la desafortunada intervención de Mohamed Hany.
