Dos menores fueron atacados por perros durante la misma jornada en San Miguel de Tucumán. El caso más grave tuvo como víctima a una niña de 2 años, quien sufrió importantes lesiones luego de ser mordida en el rostro por un pitbull de su familia y quedó internada en terapia intensiva del Hospital del Niño Jesús.
El primer episodio ocurrió durante la tarde del jueves en una vivienda ubicada sobre la calle Bernabé Aráoz. La menor se encontraba al cuidado de su abuela cuando una tía llegó al domicilio. En ese momento, en el patio de la casa estaba Bruno, el perro de la familia.
Según la información conocida sobre el hecho, la niña se acercó hasta el lugar donde se encontraba el animal. En un descuido de pocos minutos, la menor tocó al perro y este reaccionó, provocándole una mordedura en la cara.
Los familiares lograron apartar al animal y asistieron a la niña de inmediato. Debido a la gravedad de las heridas, fue trasladada de urgencia para recibir atención médica.
La menor ingresó al Hospital del Niño Jesús y quedó internada debido a la magnitud de las lesiones. El cuadro que presentó incluyó heridas en el rostro, fracturas en los maxilares superior e inferior y una lesión que comprometió su ojo izquierdo.
La evolución de la lesión ocular todavía no podía establecerse con precisión debido al proceso inflamatorio que presentaba la niña.
La directora del Hospital del Niño Jesús, Inés Gramajo, explicó que la paciente fue intubada apenas ingresó al establecimiento. Luego de los primeros estudios médicos, fue derivada al área de terapia intensiva para recibir atención especializada.
La gravedad del cuadro llevó a que la intervención inicial estuviera a cargo de profesionales de distintas especialidades. Participaron equipos de cirugía general, cirugía plástica y cirugía maxilofacial.
“Es una paciente grave”, sostuvo Gramajo al referirse al estado de salud de la niña.
La paciente permaneció bajo seguimiento de un equipo interdisciplinario integrado por pediatras, oftalmólogos y especialistas en cirugía maxilofacial. La atención estuvo orientada al control de las heridas, la prevención de posibles infecciones y el seguimiento de su evolución clínica.
Otro ataque contra un adolescente de 13 años
Durante esa misma jornada se produjo otro ataque de un perro en San Miguel de Tucumán. En este caso, la víctima fue un adolescente de 13 años, identificado como C.P.D., quien fue mordido en el barrio El Ángel.
El hecho ocurrió cerca de las 19, en inmediaciones de la vivienda del adolescente. Como consecuencia de la agresión, sufrió una herida cortante en la pierna derecha.
El joven recibió atención médica y, a diferencia del caso de la niña de 2 años, las lesiones no revistieron gravedad.
Los dos episodios se produjeron con pocas horas de diferencia en distintos puntos de San Miguel de Tucumán. Los hechos volvieron a poner la atención sobre las medidas de prevención y la supervisión necesaria cuando los niños permanecen en contacto con animales de gran porte.
En ese sentido, la directora del Hospital del Niño Jesús pidió a las familias extremar las precauciones en este tipo de situaciones. Gramajo advirtió que los niños pequeños no siempre podían reconocer o anticipar determinadas situaciones de riesgo durante el contacto con una mascota.
El proyecto nacional para perros potencialmente peligrosos
Los ataques ocurridos en Tucumán se conocieron mientras la Cámara de Diputados debatía un proyecto de ley nacional destinado a reforzar los controles sobre la tenencia responsable de perros potencialmente peligrosos.
La iniciativa fue impulsada por la diputada Alejandra Torres y contempló modificaciones tanto en materia penal como administrativa para los propietarios que incumplieran determinadas medidas de prevención.
Entre sus principales propuestas apareció la incorporación de la figura del “peligro abstracto”. Este concepto permitiría la intervención de las fuerzas de seguridad o de autoridades municipales cuando un perro de gran porte circulara suelto o sin bozal, incluso cuando todavía no hubiera atacado a ninguna persona.
El proyecto también contempló sanciones para situaciones en las que la tenencia irresponsable de animales derivara en lesiones u homicidios culposos.
Entre los requisitos incluidos en la iniciativa figuraron la contratación de un seguro obligatorio de responsabilidad civil, la identificación de los perros y la creación de un registro de licencias para los tenedores. También se planteó una evaluación psicotécnica previa para quienes estuvieran a cargo de este tipo de animales.
Torres explicó que el objetivo de la propuesta no consistía en prohibir determinadas razas, entre ellas los pitbulls o los dogos, sino en establecer obligaciones concretas y responsabilidades para las personas que los tuvieran bajo su cuidado.
En ese marco, la legisladora sostuvo que un vecino podría comunicarse con las autoridades para solicitar que un perro fuera puesto bajo resguardo y que su propietario recibiera una sanción por exponer a terceros a un riesgo considerado innecesario.
La eventual implementación de la normativa requeriría la adhesión de las provincias y los municipios. Esas jurisdicciones tendrían a su cargo las tareas relacionadas con la fiscalización y el control de las medidas previstas por la iniciativa.
