El viernes en Zandvoort, Países Bajos, dejó mucha tela para cortar en las dos primeras prácticas del Gran Premio de F-1. A solo 19 kilómetros de Ámsterdam, el circuito volvió a mostrar su talón de Aquiles: la arena que arrastra el viento del mar y convierte el asfalto en una pista traicionera.
La primera tanda pasó sin grandes sobresaltos. Se hablaba de una posible llovizna, pero no cayó una sola gota. El trazado se mantuvo en buenas condiciones y permitió rodar con normalidad. Norris marcó el mejor tiempo, seguido de Piastri y Stroll. Más atrás, en el puesto 18, apareció Franco Colapinto, que aprovechó para girar mucho y recuperar ritmo en un escenario que ya lo vio ganar en Fórmula 3.

Pero la historia fuerte se escribió en la segunda práctica. El pronóstico de lluvia a la media hora quedó en nada, aunque lo que sí apareció fueron incidentes de peso: cuatro banderas rojas, más de 20 minutos de interrupciones y varios autos tocados. El más golpeado, Lance Stroll. El canadiense, hijo del dueño de su equipo, pegó muy fuerte en la curva 3 y destrozó el lateral derecho de su Aston Martin, que deberá ser prácticamente reconstruido.
Del otro lado del box, la cara opuesta: Fernando Alonso se metió segundo y volvió a mostrar que el Aston Martin encontró un rumbo que en el inicio del campeonato parecía perdido. ¿Tendrá algo que ver Adrian Newey? Oficialmente no, aunque algunos detalles sugieren lo contrario. Lo cierto es que el auto mejora y Alonso exprime cada centésima.
Entre tanto caos, Colapinto brilló
El argentino terminó noveno, a solo 1s067 de Norris, y fue el mejor de los rookies, por encima de todos sus pares debutantes. El top ten quedó con Norris arriba, Alonso segundo, Piastri tercero, Russell cuarto, Verstappen quinto, Hamilton sexto, Tsunoda séptimo, Leclerc octavo, Colapinto noveno y Hülkenberg décimo.
Hamilton, por su parte, mostró otra cara. Venía golpeado anímicamente y hasta reconoció que el problema era él más que el auto. Hoy pareció reencontrarse, aunque con dos trompos de 360° poco habituales para alguien de su experiencia.
El cierre de la jornada tuvo su cuota de curiosidad: el campeón vigente, Max Verstappen, practicaba la largada al final de la primera tanda y se fue afuera en la curva inicial. Sin daños, pero con la ayuda de la grúa para regresar.
Así se vivió la acción en Zandvoort, un circuito con días contados en el calendario. Los organizadores ya anunciaron que el próximo año será el último. Ni la convocatoria de público ni el atractivo deportivo alcanzaron para frenar el peso de la economía.
Las mejores fotos de los entrenamientos en Zandvoort











