
Brasil logró una clasificación sufrida a los octavos de final del Mundial 2026 tras imponerse 2-1 frente a Japón en el Houston Stadium, en un partido que se resolvió en la última jugada. El equipo dirigido por Carlo Ancelotti tuvo que remontar un marcador adverso y terminó celebrando con un gol agónico de Gabriel Martinelli a los 95 minutos.


El encuentro comenzó con un desarrollo en el que la selección brasileña intentó adueñarse de la pelota, mientras Japón apostó a una presión intensa en la mitad de la cancha para incomodar la salida rival. Con el correr de los minutos, el conjunto asiático fue replegándose y esperó en su propio campo, mientras Brasil manejaba la posesión sin demasiada profundidad ni precisión en los últimos metros.
La primera sorpresa llegó a los 28 minutos, cuando Japón aprovechó una recuperación en zona media y armó una contra rápida. Kaishu Sano tomó la pelota, avanzó con determinación y definió con un remate bajo para vencer a Alisson Becker y poner el 1-0 parcial.

Brasil sintió el golpe y le costó encontrar fluidez en ataque durante gran parte del primer tiempo, ante un rival ordenado y sin fisuras defensivas. Así, los asiáticos se fueron al descanso en ventaja.

En el complemento, la “Verdeamarela” salió con otra actitud y comenzó a generar peligro principalmente a través de centros al área. Luego de varias aproximaciones, incluida una intervención clave del arquero japonés Zion Suzuki y una salvada sobre la línea, llegó el empate a los 55 minutos: Casemiro conectó de cabeza y puso el 1-1.

Con el empate, el equipo de Ancelotti tomó el control del partido y buscó el segundo tanto, aunque Japón también tuvo algunos intentos de contraataque que obligaron a la defensa brasileña a mantenerse atenta. El trámite se volvió más intenso y abierto con el correr de los minutos.



Cuando todo indicaba que el encuentro se iba al alargue, Brasil encontró el golpe definitivo. En el cierre del partido, una desatención defensiva japonesa permitió que Gabriel Martinelli quedara mano a mano y definiera en soledad para marcar el 2-1 definitivo en el minuto 95.

Con este triunfo, Brasil avanzó a los octavos de final del Mundial 2026, donde enfrentará al ganador del cruce entre Noruega y Costa de Marfil. El duelo se disputará el próximo domingo 5 de julio en Nueva Jersey.
El triunfo de Brasil ante Japón dejó en claro que la Selección todavía atraviesa un proceso de consolidación bajo la conducción de Carlo Ancelotti, pero también evidenció su capacidad para resolver partidos complejos en los momentos decisivos.
La clasificación a los octavos de final del Mundial 2026 no fue sencilla, ya que el equipo sudamericano mostró dificultades en la generación de juego durante gran parte del encuentro y debió recurrir a variantes más directas para quebrar la resistencia asiática.
Sin embargo, la jerarquía individual y la profundidad del plantel terminaron marcando la diferencia en los instantes finales.
El ingreso de jugadores como Gabriel Martinelli resultó determinante, aportando frescura y eficacia en una jugada que parecía destinada al alargue.
Japón, por su parte, volvió a demostrar su crecimiento sostenido en el plano internacional, con una organización táctica sólida y una presión inicial que complicó a uno de los candidatos al título.
A pesar de la derrota, el conjunto asiático se despide con una imagen competitiva y respetable.
De cara a lo que viene, Brasil deberá ajustar su funcionamiento colectivo si quiere aspirar a etapas más avanzadas del torneo, especialmente en la circulación de la pelota y la creatividad en ataque.
El desafío en octavos será una prueba clave para medir su verdadero potencial en esta Copa del Mundo. El análisis será determinante para sus aspiraciones en el torneo mundial.
