Boca Juniors empató 2-2 frente a Instituto en Córdoba, en un encuentro en el que debió sobreponerse a dos desventajas y terminó con sensaciones encontradas. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena intentó llevarse los tres puntos con una formación que incluyó varios futbolistas habitualmente suplentes, pero no consiguió traducir su dominio en una victoria. La principal preocupación pasó por la lesión de Paredes, quien debió abandonar el campo y quedó en duda para el compromiso del próximo martes ante Vasco da Gama.
El Xeneize presentó variantes en su alineación, con futbolistas como Braida, Pellegrino, Palacios y Alarcón. Pese a las modificaciones, el conjunto visitante consiguió imponer condiciones durante buena parte del encuentro y generó situaciones para quedarse con el triunfo. Sin embargo, se encontró con un Instituto directo, que apostó por avanzar rápidamente hacia el arco rival.
El planteo del equipo cordobés, conducido por Flores, se apoyó en la intensidad de sus centrales y carrileros, con una participación determinante de esos sectores para lastimar al rival. Esa característica le permitió aprovechar las oportunidades que tuvo, incluso cuando Boca parecía tener mayor control del juego.
Instituto golpeó primero y Boca encontró la igualdad
El partido comenzó parejo, aunque Boca mostró algunas señales de superioridad durante los primeros minutos. La apertura del marcador llegó a partir de un rebote dentro del área chica que favoreció a Instituto, que se puso 1-0 y tomó la delantera.
El conjunto visitante reaccionó y encontró el empate mediante una acción que comenzó con una buena intervención de Villa por el sector izquierdo del ataque. El futbolista logró superar a su marcador, aunque la jugada terminó con una infracción y un tiro de esquina desde una posición favorable.
Blanco ejecutó un centro preciso que generó complicaciones en el área. El arquero intentó controlar la pelota con las manos, chocó con un compañero y no consiguió retenerla. En medio de la confusión apareció Enner Valencia, que aprovechó el rebote y estableció el 1-1.
A partir de ese momento, Boca tomó el protagonismo y cerró el primer tiempo con mejores sensaciones. Varios futbolistas elevaron su rendimiento progresivamente, entre ellos Palacios, que comenzó a encontrar espacios y a participar con mayor frecuencia en la elaboración de las jugadas.

Un nuevo golpe y otra reacción del Xeneize
El comienzo del segundo tiempo volvió a complicar a Boca. Instituto aprovechó un tiro de esquina y una pelota que quedó suelta dentro del área chica. La defensa visitante no logró despejarla y el equipo cordobés marcó el 2-1.
Con el resultado nuevamente en contra, el panorama pareció oscurecerse para el Xeneize. Sin embargo, el equipo no bajó los brazos y continuó buscando alternativas para llegar al empate.

Arruabarrena realizó modificaciones para renovar el mediocampo y darle descanso a algunos futbolistas. Leandro Paredes ingresó en lugar de Delgado, en una variante que buscó aportar equilibrio y claridad en la circulación de la pelota.
No obstante, la decisión tuvo un desenlace preocupante. En ese mismo tramo del encuentro, Enner Valencia también debió dejar el campo por una molestia, mientras que Merentiel ingresó para reforzar el ataque.
El delantero uruguayo tuvo un impacto inmediato. La jugada del empate se inició con Montero, continuó con Palacios y siguió con Blanco, quien filtró una pelota precisa para Merentiel. En su primera intervención, el atacante definió la acción y puso el 2-2.
La alegría por la igualdad quedó parcialmente opacada por la situación de Paredes. Apenas 15 minutos después de su ingreso, el mediocampista sintió un pinchazo en la zona posterior de la pierna derecha y tuvo que salir. La gravedad de la lesión quedó pendiente de los estudios médicos.
En el tramo final, Boca insistió en busca de la victoria. Blanco tuvo una participación destacada, Palacios elevó considerablemente su nivel y Flores completó unos últimos 20 minutos de gran rendimiento. El equipo generó argumentos para pensar que pudo haberse llevado algo más que un empate, aunque también valoró haber evitado la derrota después de estar dos veces abajo en el marcador.

El resultado dejó a Boca con la atención puesta en el siguiente desafío: el martes recibirá a Vasco da Gama para disputar los primeros 90 minutos de la semifinal.
Arruabarrena valoró la reacción de Boca y lamentó la lesión de Leandro Paredes
Después del partido, Rodolfo Arruabarrena analizó el desarrollo del encuentro y consideró que hubo momentos favorables para ambos equipos. El entrenador reconoció que Instituto complicó a su equipo mediante las pelotas paradas y señaló que todavía no había podido observar con claridad la acción del primer gol.
De todos modos, evitó profundizar en las posibles responsabilidades arbitrales. El técnico sostuvo que los errores forman parte del fútbol y que tanto los jugadores como los árbitros pueden equivocarse.
Para el entrenador, los espectadores que asistieron al estadio presenciaron un buen partido, entretenido y con situaciones de riesgo en ambas áreas. También destacó que el campo de juego se encontraba en buenas condiciones y lamentó especialmente la lesión de Leandro Paredes.
Arruabarrena explicó que el plantel regresará a Buenos Aires para descansar y comenzar a preparar el compromiso del martes. Consultado sobre la situación física de Paredes, reconoció que todavía debían realizarse estudios, aunque las primeras señales no eran alentadoras.
“Supongo que para el martes está descartado”, expresó el entrenador al referirse a la posibilidad de contar con el jugador. De todas formas, aclaró que no podía anticipar un diagnóstico sin conocer los resultados médicos.
Los suplentes aprovecharon su oportunidad
Más allá de las lesiones, Arruabarrena se mostró conforme con el rendimiento general de los futbolistas que tuvieron minutos en Córdoba. Destacó las actuaciones de Alarcón, Palacios y Braida, quien llevaba un tiempo considerable sin disputar partidos con esa intensidad.
El técnico recordó que su intención siempre fue construir un plantel en el que todos los integrantes tuvieran la posibilidad de demostrar sus condiciones. En ese sentido, consideró que los jugadores aprovecharon la oportunidad y respondieron en un nivel que calificó como aceptable y, en varios casos, superior a esa valoración.
El entrenador también reconoció la importancia de Leandro dentro del grupo. Lo definió como el capitán y un líder tanto dentro como fuera del campo, aunque aseguró que el plantel contaba con alternativas para cubrir su ausencia.
En ese sentido, mencionó las distintas opciones que podía utilizar en el mediocampo, con Alarcón, Delgado y los minutos que tuvo el Ruso Ascacibar. Arruabarrena admitió que una cosa era analizar las variantes y otra muy distinta demostrar su eficacia en un partido de semejante importancia, pero se mostró confiado en las ganas y el compromiso de sus futbolistas.
El desgaste físico y la necesidad de recuperar al plantel
Otro de los temas que abordó el entrenador fue la exigencia del calendario. Boca atravesaba una etapa con numerosos compromisos disputados cada tres o cuatro días, una dinámica que comenzó a generar bajas importantes en el plantel.
Arruabarrena señaló que el equipo realizó una buena pretemporada y que el trabajo físico se reflejó durante los últimos meses. Sin embargo, reconoció que la acumulación de partidos provocó un desgaste inevitable y que las lesiones eran una consecuencia que el cuerpo técnico debía afrontar.
El DT explicó que la prioridad pasaba por recuperar a los futbolistas disponibles y permitir que quienes recibieran una oportunidad la aprovecharan. También insistió en la importancia de descansar, alimentarse correctamente y llegar en las mejores condiciones al próximo encuentro.
En su análisis del empate, el entrenador consideró que Boca tuvo argumentos para ganar. Recordó que el equipo estuvo dos veces en desventaja, pero salió a buscar el resultado y mantuvo la convicción de que podía conseguir la victoria.
También destacó la tenencia de la pelota y la paciencia que mostró el conjunto en distintos pasajes. No obstante, reconoció que por momentos Boca se apresuró en los avances por las bandas y facilitó la tarea defensiva de Instituto, que presionó cuando el juego se trasladó hacia los costados.
Arruabarrena valoró los movimientos ofensivos y la búsqueda de pases entre líneas para romper la estructura rival. A su entender, el equipo consiguió ejecutar esas acciones en determinados momentos y generó situaciones que justificaron su reacción.
Vasco da Gama, el próximo objetivo de Boca
El entrenador dejó en claro que el empate en Córdoba no debía distraer al plantel del compromiso que se avecinaba. Boca tenía por delante una semifinal ante Vasco da Gama y necesitaba llegar con la mayor cantidad posible de futbolistas en buenas condiciones.
Arruabarrena remarcó que el calendario cargado no era una sorpresa y que, precisamente por esa razón, había decidido darles participación a distintos integrantes del grupo. Consideró que no hacerlo habría significado desaprovechar las alternativas disponibles en una etapa de mucha exigencia.
El técnico reconoció que la posible ausencia del capitán representaba una baja importante, pero recordó que el equipo ya había atravesado situaciones similares y que sus jugadores siempre respondieron ante las dificultades.
Por último, puso el foco en el encuentro del martes, cuando Boca buscará dar el primer paso en la semifinal frente a su gente. El objetivo será ofrecer un buen rendimiento durante los primeros 90 minutos y llegar con posibilidades a la definición de la serie.
“Estoy orgulloso de tener el grupo que tengo”, afirmó Arruabarrena, quien volvió a respaldar a sus futbolistas y confió en que el equipo estará a la altura del desafío. Antes de pensar en el planteo táctico, el cuerpo técnico deberá evaluar la evolución de los lesionados y recuperar físicamente al plantel para una de las citas más importantes de la temporada.
