Nueve personas fueron condenadas por integrar una organización dedicada al narcotráfico que operaba tanto en el interior como en el exterior de una cárcel en la provincia de La Pampa. El caso se registró en la ciudad de Santa Rosa y tuvo como uno de los principales implicados al exboxeador Víctor Manuel Purreta, quien ya cumple una condena por femicidio.
Según se informó y tal como publicó Fiscales.gob, las condenas se resolvieron a través de acuerdos de juicio abreviado que fueron homologados por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Pampa. La causa está vinculada al delito de tráfico ilícito de estupefacientes, desarrollado desde la Unidad 4 del Servicio Penitenciario Federal (SPF), ubicada en Santa Rosa.
La investigación determinó que la organización distribuía y comercializaba cocaína y marihuana tanto dentro del establecimiento penitenciario como en distintos puntos de la provincia. El expediente fue impulsado por la Unidad Fiscal de Santa Rosa, a cargo de la fiscal federal Iara Silvestre.
De acuerdo con la pesquisa, la estructura criminal articulaba el ingreso y la distribución de drogas entre personas privadas de la libertad y colaboradores que operaban desde el exterior. Estos últimos se encargaban de trasladar estupefacientes desde la provincia de Buenos Aires hacia La Pampa, para luego distribuirlos en localidades como Santa Rosa, Toay y Uriburu, además de recaudar dinero e introducir la droga en el penal.
En el centro de la organización aparecía Víctor Manuel Purreta, quien cumple una pena unificada de 25 años en la Unidad 4 del SPF por el femicidio de Andrea López, desaparecida en febrero de 2004 en Santa Rosa.
La condena original, dictada en 2014, fue de 18 años de prisión por el homicidio. A esa pena se le sumó una sanción previa de cinco años impuesta en 2005 por explotación sexual de la misma víctima y por obligarla a ejercer la prostitución.
En esta causa, Purreta fue señalado como el responsable de coordinar las maniobras delictivas desde el interior del penal, con la presunta colaboración de personal del servicio penitenciario que aún no pudo ser identificado y cuya participación sigue bajo investigación.
Según la acusación, el exboxeador daba instrucciones a mujeres que lo visitaban para acondicionar la droga en envoltorios de látex, diferenciados por colores según el tipo de sustancia. Luego, esos paquetes eran ocultados dentro de estructuras metálicas de sillas ubicadas en la sala de espera del sector de visitas del penal.
Asimismo, se estableció que Purreta indicaba con precisión cómo esconder los estupefacientes en los caños metálicos de las sillas, los cuales posteriormente eran retirados con la ayuda de agentes penitenciarios a quienes él mismo mencionaba como “Juan”, “el milico” o directamente “los milicos”.
