Las consultas interpartidistas y las elecciones legislativas realizadas el domingo en Colombia dejaron prácticamente despejado el camino hacia las elecciones presidenciales previstas para el próximo 31 de mayo.
La jornada electoral trajo varias sorpresas: impulsó candidaturas que hasta ahora generaban dudas, moderó las expectativas de algunos dirigentes mediáticos y volvió a mostrar a la izquierda como una de las principales fuerzas políticas del país.
De esta manera comienza la etapa decisiva de la carrera presidencial para elegir al sucesor de Gustavo Petro en la Casa de Nariño. El proceso se anticipa largo, marcado por la polarización política y con altas probabilidades de resolverse en una segunda vuelta programada para el 21 de junio.
Mientras los candidatos preparan sus propuestas y ajustan sus campañas, los resultados del domingo permiten identificar a algunos claros ganadores y otros sectores que quedaron debilitados tras la votación.
La gran ganadora y la sorpresa de la jornada
Entre los nombres que salieron más fortalecidos se destaca la dirigente uribista Paloma Valencia.
Más de tres millones de colombianos respaldaron su candidatura en la llamada Gran Consulta por Colombia, un espacio que reunió a dirigentes de derecha y centro y que registró una participación superior a los seis millones de votantes.
Valencia representa al partido Centro Democrático, fundado por el expresidente Álvaro Uribe, y con este resultado se posiciona entre las principales favoritas para competir por la presidencia.
Las consultas interpartidistas cumplen un rol similar al de las elecciones primarias en otros países. Permiten seleccionar candidatos presidenciales dentro de alianzas políticas y al mismo tiempo funcionan como un termómetro del clima electoral.
Los más de tres millones de votos obtenidos por Valencia constituyen una base importante para enfrentar en la primera vuelta a otros aspirantes que llegan directamente a la contienda, como Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, ambos bien posicionados en distintas encuestas.
Cepeda representa al Pacto Histórico, el partido de izquierda liderado por el presidente Petro, mientras que De la Espriella es un abogado que irrumpió con fuerza en la política colombiana con un discurso de mano dura que algunos analistas ubican en la ultraderecha.
Tras los resultados del domingo, varios expertos comenzaron a debatir si Valencia o De la Espriella terminarán siendo la principal figura del espacio conservador.
Además, comenzó a tomar fuerza la posibilidad de que Valencia integre una fórmula presidencial junto al economista Juan Daniel Oviedo, aunque esa opción aún no fue confirmada.
Según el abogado y analista político Carlos Cortés, Valencia ahora tiene buenas posibilidades de disputar el liderazgo de la derecha. El politólogo Yann Basset también coincide en que su victoria en la consulta la posiciona como una candidata con mayor peso dentro de ese sector.
La otra gran sorpresa de la jornada fue precisamente Oviedo, exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
Aunque no logró imponerse en la Gran Consulta, terminó en segundo lugar con más de 1,2 millones de votos. El economista superó a figuras conocidas como el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, la periodista Vicky Dávila y el dirigente Juan Manuel Galán, hijo del histórico candidato presidencial Luis Carlos Galán, asesinado en 1989.
Con 48 años, Oviedo no solo logró imponerse a estos competidores sino que incluso superó los 800.000 votos obtenidos por la actual vicepresidenta Francia Márquez en la consulta de la izquierda de 2022, un resultado que en su momento fue clave para el triunfo electoral de Petro.
Varios analistas consideran que una eventual fórmula entre Valencia y Oviedo podría repetir una estrategia similar a la que permitió la victoria del actual gobierno.
Cabe recordar que en la historia política de Colombia ninguna mujer ha logrado llegar a una segunda vuelta presidencial.
El fortalecimiento del Pacto Histórico y de Iván Cepeda
La izquierda colombiana vivió una jornada con resultados mixtos.
Por un lado, el Pacto Histórico, fuerza política que respalda al gobierno actual, volvió a consolidarse como el bloque más votado en las elecciones legislativas.
El espacio no solo repitió el liderazgo que había obtenido en 2022, sino que además amplió su presencia parlamentaria al pasar de 20 a 25 escaños en el Congreso.
Sin embargo, el propio presidente Petro reconoció que el triunfo tiene matices. Si bien el Pacto Histórico fue el bloque más votado, no logró alcanzar una mayoría absoluta en el Legislativo.
El nuevo Congreso quedó con una composición similar al actual: fragmentado, polarizado y sin mayorías claras. Este escenario podría representar un desafío para el próximo gobierno al momento de impulsar reformas, tal como ya le ocurrió a la actual administración.
En ese contexto, una eventual presidencia de Iván Cepeda —quien hoy aparece como uno de los favoritos en las encuestas— dependería en gran medida de su capacidad para construir alianzas políticas.
El dirigente del petrismo también salió fortalecido de la jornada electoral pese a no haber participado directamente en las consultas del domingo.
El Pacto Histórico había realizado su propia consulta interna a fines de octubre, donde Cepeda se impuso con más de 1,5 millones de votos.
Posteriormente intentó participar en la consulta de otra coalición de izquierda llamada Frente por la Vida, pero el Consejo Nacional Electoral se lo impidió al considerar que ya había formado parte de un proceso similar.
Esa consulta, celebrada el domingo, apenas alcanzó los 595.000 votantes.
Para varios analistas, esto refuerza la idea de que la mayor parte del electorado progresista continúa concentrada en el Pacto Histórico y en la figura de Cepeda.
Golpe al centro político y a otros sectores de izquierda
La jornada electoral también dejó derrotas claras dentro de los sectores progresistas alternativos al Pacto Histórico.
El exsenador y exembajador en el Reino Unido Roy Barreras y el exalcalde de Medellín Daniel Quintero fueron dos de los dirigentes más perjudicados por los resultados.
Algunos sectores políticos creían que Barreras podría convertirse en una alternativa competitiva dentro del progresismo debido a su perfil moderado y su habilidad para negociar alianzas.
Sin embargo, el resultado de la consulta mostró un respaldo menor al esperado.
Barreras obtuvo 257.000 votos, mientras que Quintero consiguió 227.000. A pesar de imponerse, la diferencia y el nivel de participación fueron considerados bajos.
En paralelo, el centro político también quedó debilitado.
En la llamada Consulta de las Soluciones, la exalcaldesa de Bogotá Claudia López se impuso con 574.000 votos frente al profesor Leonardo Huerta, que obtuvo 44.000.
López podría disputar el voto moderado en la primera vuelta con Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia, quien competiría por tercera vez por la presidencia.
Sin embargo, ni las encuestas ni la baja participación registrada en la consulta del centro parecen augurarle a ese espacio un lugar entre los principales candidatos.
Para varios analistas, la fragmentación podría terminar debilitando aún más al electorado moderado si López y Fajardo compiten por separado.
Un freno al discurso antipetrista
Durante los casi cuatro años del gobierno de Gustavo Petro, parte de la oposición ha construido su discurso en torno a un fuerte rechazo al oficialismo.
Algunos sectores de derecha han advertido sobre supuestos riesgos institucionales o sobre la posibilidad de que el país siga el camino de Venezuela.
Sin embargo, los resultados electorales muestran que ese discurso no tuvo el impacto esperado en las urnas.
El Pacto Histórico se mantuvo como la fuerza más votada del Congreso y el presidente Petro conserva un nivel de aprobación cercano al 49%, según encuestas recientes, un porcentaje relativamente alto para un mandatario al final de su mandato.
El partido Centro Democrático, identificado con el uribismo, logró recuperarse parcialmente de la derrota sufrida en 2022 y aumentó su representación en el Senado de 13 a 17 escaños.
Aun así, quedó lejos de los resultados alcanzados por el Pacto Histórico.
Uno de los movimientos opositores que sí logró cierta visibilidad fue el Movimiento Salvación Nacional, impulsado por Abelardo de la Espriella, que consiguió ingresar tres senadores a la Cámara Alta.
De la Espriella, uno de los principales referentes del discurso antipetrista, tendrá ahora la oportunidad de medir la fuerza de su campaña en la primera vuelta presidencial del 31 de mayo.


