La Justicia de Santa Fe dispuso este lunes la prisión preventiva por 60 días para un hombre de 28 años, acusado de intentar sobornar a dos policías que realizaban tareas de prevención en las inmediaciones del Hospital Regional Sur de Rosario. Según la investigación, tras el rechazo de la oferta económica, el sospechoso amenazó a los efectivos con dispararles.
El episodio se registró en el predio del Hospital Regional Sur, una obra iniciada en 2011 que nunca fue concluida y que, con el paso de los años, sufrió reiterados saqueos de materiales.
De acuerdo con la acusación, el imputado habría intentado entregar dinero a los uniformados para que abandonaran el lugar. Al no conseguir su objetivo, les advirtió que les dispararía porque, según manifestó, “les estaban estorbando a los clientes”.
La fiscal Josefina Bertolotto imputó a Juan Ezequiel Fernández por los delitos de cohecho y amenazas coactivas. La solicitud de prisión preventiva fue presentada ante la jueza Verónica Lamas González, quien hizo lugar al pedido y ordenó que el acusado permanezca detenido durante 60 días mientras avanza la investigación.
Según la reconstrucción realizada por la Fiscalía, el hecho ocurrió durante la noche del miércoles 8 de julio sobre la calle Heliotropo, en las cercanías del centro de salud. Allí, Fernández y otro hombre que aún no fue identificado se aproximaron a dos suboficiales que patrullaban la zona y les ofrecieron $100.000 para que apagaran las luces del patrullero y se retiraran del lugar.
Los efectivos rechazaron la propuesta y, siempre de acuerdo con la investigación, ambos sospechosos respondieron con amenazas, advirtiendo que abrirían fuego contra el móvil policial.
Tras el incidente se inició una persecución que culminó con la detención de Fernández. Incluso después de ser arrestado, el imputado habría continuado intimidando a los policías, asegurando que los mataría una vez que recuperara la libertad. Durante la requisa, los agentes secuestraron $120.900 que llevaba entre sus pertenencias.
El Hospital Regional Sur de Rosario, escenario del hecho, permanece inconcluso desde el inicio de su construcción en 2011 y, durante los últimos años, fue blanco de reiterados robos y saqueos de materiales de la obra.
