Dos oficiales de la Policía de la Ciudad fueron condenados por el asesinato de un hombre de 36 años al que le dispararon durante una persecución policial en el barrio porteño de Villa Urquiza. El hecho ocurrió mientras los efectivos seguían a un grupo de delincuentes y terminó con una sentencia que los declaró responsables por haber actuado con exceso en el cumplimiento de sus funciones.
El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 25 de la Ciudad de Buenos Aires, integrado por los jueces Marcelo Bartomeu Romero, Hugo Navarro y Domingo Alteri, declaró culpables a los policías Daniel López y Diego Seijas por el delito de homicidio simple cometido con dolo eventual en exceso del cumplimiento de su deber.
Como parte del fallo, ambos efectivos recibieron una pena de cuatro años de prisión. Además, el tribunal resolvió imponerles una inhabilitación por ocho años para ejercer cargos en el Estado, al considerar acreditada su responsabilidad en el hecho.
En la misma resolución judicial, los magistrados también condenaron a Raúl Zarauza Vila, uno de los delincuentes que era perseguido por los uniformados al momento del episodio. El acusado recibió una pena de cuatro años de prisión por su participación en los hechos.
Durante el juicio, la fiscal interina de la Fiscalía N.º 18, María Laura Piqué, había solicitado una condena de cinco años y cuatro meses de prisión para los dos policías por el delito de homicidio imprudente. En sus alegatos sostuvo que, si bien los efectivos se encontraban en funciones, esa circunstancia no justificaba el accionar desplegado durante la persecución.
La representante del Ministerio Público remarcó que los policías efectuaron un total de 11 disparos en una zona densamente poblada y en pleno domingo, sin verificar adecuadamente las condiciones del lugar ni el riesgo que esa conducta implicaba para terceros. Ese planteo fue uno de los ejes centrales del debate oral que concluyó con la condena de los dos agentes.
Con este fallo, la Justicia consideró que los efectivos excedieron los límites del uso legítimo de la fuerza durante el operativo, lo que derivó en la muerte de la víctima. Además de las penas de prisión, la inhabilitación para desempeñar funciones públicas durante ocho años representa otra de las principales consecuencias de la sentencia dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 25.

El caso quedó cerrado en primera instancia con la condena a los dos policías y al delincuente Raúl Zarauza Vila, en una resolución que fijó responsabilidades tanto por el accionar de los efectivos durante la persecución como por la participación del acusado en el episodio que culminó con la muerte del hombre de 36 años.
