El presidente de Chile, Gabriel Boric, actualizó este domingo por la tarde el balance de víctimas por los devastadores incendios forestales que afectan al sur del país. Según confirmó el mandatario, al menos 18 personas perdieron la vida como consecuencia del avance de las llamas, al tiempo que dispuso un toque de queda nocturno en las localidades más comprometidas por la emergencia.
“Tenemos un número hoy confirmado de 18 personas fallecidas, pero tenemos la certeza de que ese número va a aumentar”, sostuvo Boric, quien se trasladó hasta la ciudad de Concepción para encabezar en el terreno las labores de combate contra el fuego y coordinar la respuesta estatal.
Horas antes, el Gobierno había informado que más de 50.000 personas debieron ser evacuadas ante el rápido avance de los incendios, que se desarrollan en pleno verano austral, con temperaturas extremas y fuertes ráfagas de viento. En ese contexto, los bomberos continúan trabajando para contener al menos 14 focos activos en las regiones de Ñuble y Biobío, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago.

“Estamos enfrentando un cuadro complejo”, reconoció el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, al referirse a la magnitud del desastre y a las dificultades que presentan las condiciones climáticas.
En las horas previas, Boric había declarado el estado de emergencia en ambas regiones del sur del país. “Ante los graves incendios en curso, he decidido declarar el estado de desastre natural para las regiones de Ñuble y Biobío. Todos los recursos están disponibles”, afirmó el jefe de Estado. La medida habilita, entre otros puntos, a que las Fuerzas Armadas asuman el control del orden y la seguridad en las zonas afectadas.
El presidente electo, José Antonio Kast, también se pronunció sobre la tragedia y pidió respaldo a las autoridades. “Frente a los devastadores incendios en Ñuble y Biobío, hoy el foco debe ser combatir las llamas, asistir a las personas afectadas y apoyar a quienes están enfrentando esta emergencia. No hay espacio para la política en este momento crítico”, expresó a través de sus redes sociales.

Las imágenes difundidas por la televisión chilena mostraron escenas de extrema gravedad, con viviendas y vehículos completamente calcinados en distintas localidades, además de calles cubiertas por humo y cenizas.
Desde la región del Biobío, el gobernador Sergio Giacaman advirtió que la situación actual supera en gravedad a la vivida tras el terremoto de 2010. Además, alertó que el pronóstico meteorológico —con altas temperaturas y vientos intensos— podría agravar aún más el avance del fuego en las próximas horas.

Tras una reunión del Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid) a nivel nacional, el ministro Elizalde reforzó esa advertencia. “La proyección meteorológica para las próximas horas, particularmente para mañana, no es buena. Se esperan temperaturas extremas, lo que vuelve aún más complejo el combate de los incendios forestales”, explicó.
En la misma línea, la directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), Alicia Cebrián, subrayó que el calor extremo no solo favorece la propagación del fuego, sino que también representa un riesgo directo para la salud de la población. “Hoy y mañana tendremos temperaturas extremas que son peligrosas por la exposición, y además generan condiciones propicias para la expansión de los incendios. Es un escenario muy complejo”, indicó, al tiempo que pidió a la ciudadanía mantenerse informada y evitar acercarse a las zonas de emergencia.

Elizalde agregó que “las cifras de personas afectadas podrían aumentar durante el día, ya que solo es posible dimensionar completamente los daños cuando no existe peligro para los equipos de emergencia”.
Durante la jornada se emitieron 87 mensajes del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE), lo que derivó en la evacuación de más de 50.000 personas. En paralelo, permanecen habilitados seis albergues en Ñuble y ocho en Biobío, donde se encuentran alojadas más de 160 y 700 personas, respectivamente. En este marco, el ministro anticipó que el Gobierno analiza profundizar el toque de queda, especialmente durante la noche, para restringir desplazamientos y evitar la aparición de nuevos focos. “Este estado de excepción permite limitar ciertos derechos y se adoptarán todas las medidas necesarias para proteger la vida de las personas”, enfatizó.

Chile ha sufrido con dureza los incendios forestales en los últimos años. En febrero de 2024, una serie de siniestros cerca de la ciudad de Viña del Mar provocó 138 muertes, según datos de la fiscalía, y afectó a unas 16.000 personas.
Hace casi un año, la zona centro-sur del país volvió a ser escenario de múltiples incendios. En la región de Valparaíso, el fuego se extendió durante cinco días y causó 131 fallecidos, en lo que fue considerada la peor tragedia nacional desde el terremoto del 27 de febrero de 2010.


