Estados Unidos e Irán reanudaron las negociaciones indirectas sobre el programa nuclear de Teherán en Mascate, capital de Omán. La nueva instancia diplomática apunta a evitar una escalada mayor del conflicto en Medio Oriente, en un escenario atravesado por la desconfianza mutua y la preocupación internacional ante un posible enfrentamiento.
Los contactos se desarrollaron a través de intermediarios omaníes, según confirmó el periódico Times of Israel, en un proceso marcado por estrictas medidas de seguridad y el distanciamiento físico entre las delegaciones. En paralelo, Estados Unidos reiteró una advertencia a sus ciudadanos para que abandonen Irán de inmediato o busquen refugio, en medio del contexto de tensión regional.
Las actuales conversaciones retoman intentos previos que habían quedado congelados durante meses, especialmente tras la decisión de Washington de retirarse del acuerdo nuclear en 2018, hecho que profundizó las tensiones y los desencuentros diplomáticos.
El Gobierno de Omán volvió a asumir un rol clave como mediador. De acuerdo con Times of Israel, las negociaciones estaban previstas para comenzar a las 10:00 hora local, aunque la agencia semioficial iraní Mehr informó que se registró un retraso de aproximadamente una hora.

El canciller omaní, Badr al-Busaidi, mantuvo reuniones separadas con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, y luego con el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, y con el asesor de la Casa Blanca, Jared Kushner. Las conversaciones se extendieron por cerca de una hora y media. Posteriormente, una caravana que se presume transportaba a funcionarios estadounidenses abandonó el palacio ubicado en las afueras de Mascate, donde se llevaron a cabo los encuentros, mientras que un convoy iraní había ingresado y salido con anterioridad.
No se registraron declaraciones inmediatas por parte de funcionarios estadounidenses y no quedó claro si ese intercambio marcó el cierre de la jornada. Sin embargo, tras la salida de los convoyes, el recinto permaneció vacío.
Más tarde, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán confirmó a través de la red social X que había mediado en conversaciones entre Irán y Estados Unidos vinculadas al programa nuclear iraní. Según detalló la cancillería, las reuniones se centraron en generar las condiciones necesarias para retomar las negociaciones diplomáticas y técnicas, subrayando la importancia de este proceso ante la voluntad de las partes de alcanzar una seguridad y estabilidad sostenibles.
Mascate volvió a ofrecer un entorno considerado neutral, que permite el intercambio sin costos políticos directos para los participantes. La agencia EFE señaló que Omán busca reducir tensiones y facilitar un espacio seguro para el diálogo, mientras que Times of Israel destacó la trayectoria del país como mediador discreto en conflictos regionales.

El desarrollo de las conversaciones bajo estricta confidencialidad es visto como un factor que podría favorecer eventuales avances, al mantenerlas alejadas de la presión mediática.
Entre los principales puntos de desacuerdo se encuentran el nivel de enriquecimiento de uranio por parte de Irán y el régimen de sanciones económicas impulsado por Estados Unidos. Según Times of Israel, Washington reiteró su preocupación por los progresos nucleares iraníes, mientras que Teherán exigió el levantamiento de sanciones y garantías respecto del cumplimiento de futuros acuerdos.
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, hasta el momento no se registraron avances concretos y las posiciones de ambas partes continúan distantes. Las expectativas en torno a esta nueva ronda de contactos siguen siendo limitadas, en un clima dominado por el escepticismo y la cautela.
El contexto regional añade presión a la mesa de negociación. Las crecientes tensiones en Medio Oriente, sumadas al estancamiento de iniciativas diplomáticas previas y al endurecimiento de sanciones internacionales, alimentan el temor a que cualquier error pueda derivar en una escalada no deseada.


