El Congreso de Estados Unidos dio un paso clave para finalizar el cierre parcial del gobierno federal luego de que la Cámara de Representantes aprobara, por un margen mínimo, un acuerdo bipartidista que garantiza el financiamiento de la mayor parte de las agencias públicas. La iniciativa fue enviada al presidente de Estados Unidos, Donald Trump para su promulgación.
La votación en la Cámara, de mayoría republicana, terminó con 217 votos a favor y 214 en contra. Un total de 21 republicanos rechazaron el proyecto, mientras que 21 demócratas acompañaron la medida. El Senado ya había dado su aval la semana pasada con amplio respaldo. A través de su red social, Trump aseguró que firmará la ley “de inmediato” apenas la reciba, insistiendo en la necesidad de evitar un cierre prolongado que perjudique al país.
El paquete presupuestario contempla un gasto total de 1,2 billones de dólares y restablece el financiamiento de la mayoría de las agencias federales —entre ellas Defensa, Salud, Educación y Vivienda— hasta el 30 de septiembre. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) contará con fondos únicamente hasta el 13 de febrero, según se informó.

La discusión en torno al DHS sigue abierta debido a los reclamos de legisladores demócratas, quienes exigen nuevas restricciones en las tácticas migratorias tras la muerte de Renee Good y Alex Pretti. Ambos ciudadanos estadounidenses fallecieron el mes pasado en Mineápolis durante operativos de agentes federales.
Tras esos episodios, la secretaria del DHS, Kristi Noem, anunció que los agentes federales en esa ciudad comenzarán a utilizar cámaras corporales de forma inmediata, una medida que posteriormente se implementará a nivel nacional.

Con la aprobación de este paquete, el Congreso avanzó en 11 de los 12 proyectos de asignaciones anuales, lo que permite cubrir aproximadamente tres cuartas partes del gasto federal. El único proyecto pendiente corresponde al financiamiento definitivo del DHS, que deberá resolverse en las próximas dos semanas, en un escenario atravesado por diferencias políticas sobre la política migratoria.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, reconoció la complejidad de lograr consenso dentro de su propio partido y sostuvo que “tenemos que encarar las preocupaciones de los miembros individuales”, destacando que las negociaciones suelen extenderse hasta el último momento. En la misma línea, el líder de la mayoría, Steve Scalise, afirmó que nunca se inicia un proceso legislativo contando con todos los apoyos asegurados.

La medida se concretó tras la presión ejercida por Trump sobre los legisladores republicanos para mantener la unidad y evitar modificaciones al acuerdo. El mandatario recordó como antecedente el cierre récord de 43 días registrado el año pasado, aunque en aquella oportunidad el conflicto estuvo vinculado a la extensión de subsidios temporales relacionados con la Ley de Cuidado de Salud Asequible, un contexto diferente al actual, centrado en la política migratoria.
El financiamiento aprobado permitirá que organismos clave como el Departamento de Defensa y programas como la asistencia nutricional y la administración de parques nacionales continúen operando con normalidad hasta septiembre. Mientras tanto, el Congreso dispone de un plazo limitado para definir la financiación final y eventuales reformas del Departamento de Seguridad Nacional, en un clima marcado por la tensión política y la presión pública tras los recientes hechos en Mineápolis.


