El Consejo de Paz quedó formalmente instalado este jueves en Davos por iniciativa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el marco del Foro Económico Mundial y en un escenario marcado por dudas sobre el alcance real de sus atribuciones. La nueva estructura fue presentada como una herramienta destinada a “garantizar una paz duradera en zonas afectadas o amenazadas por conflictos”, con el objetivo de reforzar el liderazgo internacional estadounidense por fuera de los esquemas multilaterales tradicionales. El comité ejecutivo fundador está integrado por figuras centrales del trumpismo y aliados internacionales, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, Jared Kushner, el enviado especial Steve Witkoff y el ex primer ministro británico Tony Blair.
La conformación de la Junta de Paz surge como una derivación del plan de 20 puntos impulsado por Trump para poner fin a la guerra entre Israel y el grupo terrorista Hamas, con especial foco en la reconstrucción y la administración civil de la Franja de Gaza. De acuerdo con el estatuto fundacional, el consejo tendrá a su cargo la supervisión de un comité tecnocrático palestino que asumirá la gobernanza transitoria del enclave, además de coordinar el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), encargada de sostener el alto el fuego y desarmar a los grupos insurgentes.
Durante el acto de presentación, Trump destacó los antecedentes de su gestión en la resolución de conflictos internacionales y afirmó que logró frenar guerras prolongadas que llevaban décadas activas. “Mucha gente no sabía en 2020 que algunas de esas guerras estaban ocurriendo. En un caso llevaban 32 años, en otro 35 y en otro 37. Nos alegró mucho detener el conflicto entre India y Pakistán, dos potencias nucleares”, sostuvo. El mandatario aseguró que el entonces primer ministro paquistaní le atribuyó haber salvado entre 10 y 20 millones de vidas y afirmó que, como presidente, logró terminar con ocho guerras en nueve meses, incluyendo disputas como Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, además de tensiones entre Israel e Irán, Egipto y Etiopía.

El lanzamiento del consejo se produce en un contexto de frustración personal de Trump por no haber obtenido el Premio Nobel de la Paz, pese a su insistencia en haber contribuido al fin de múltiples conflictos armados. El galardón fue otorgado, en cambio, a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, quien incluso le obsequió su medalla. Desde la Fundación Nobel aclararon posteriormente que, más allá del intercambio simbólico, el reconocimiento permanecerá de manera definitiva en manos de la líder venezolana, elegida por su lucha por el retorno de la democracia en su país.
La conducción del Consejo de Paz queda en manos del propio Trump, quien cuenta con poder de veto sobre las resoluciones y la agenda del organismo. La membresía estará abierta a todos los países y será gratuita durante los primeros tres años, aunque se habilitó la posibilidad de acceder a un “asiento permanente” mediante un aporte de 1.000 millones de dólares.

Durante su discurso en Davos, el mandatario estadounidense agradeció especialmente el trabajo de Steve Witkoff y Jared Kushner en la liberación de rehenes y en la canalización de ayuda humanitaria hacia Gaza. Según explicó, el consejo nace con la finalidad de consolidar la desmilitarización del enclave y avanzar en su reconstrucción. “La combinación del consejo de paz con el tipo de personas que tenemos aquí, junto con las Naciones Unidas, puede ser algo muy, muy único para el mundo”, afirmó.
Trump también ratificó que la Junta de Paz abordará otros escenarios de tensión global, como la guerra en Ucrania y la operación destinada a neutralizar la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán, conocida como “Operación Martillo de Medianoche”. Además, mencionó la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, la eliminación del Estado Islámico en Siria y el incremento del gasto militar por parte de los países miembros de la OTAN.

La sesión inaugural en Davos incluyó la ratificación de la carta fundacional con la participación de líderes de Baréin y Marruecos. Trump remarcó que la Junta de Paz está integrada por “los principales líderes del mundo” y aseguró que su visión fue adoptada de manera unánime por el Consejo de Seguridad de la ONU. En ese sentido, sostuvo que el organismo tiene el potencial de convertirse en “uno de los más trascendentales jamás creados” y destacó la adhesión de 59 países al proceso de paz en Medio Oriente.
El respaldo internacional quedó plasmado en la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada en noviembre de 2025, que reconoció formalmente la existencia del Board of Peace y delimitó su mandato para la situación en Gaza hasta fines de 2027.
El encuentro concluyó con el compromiso del Consejo de Paz de sostener el alto el fuego en Gaza, garantizar el ingreso de ayuda humanitaria y facilitar la liberación de rehenes, además de avanzar en la resolución de conflictos en regiones como el Cáucaso, África y Asia meridional.


