El fiscal chaqueño Marcelo Soto imputó a la falsa médica Lidia Mabel Ojeda por la muerte de un paciente ocurrida mientras ejercía la medicina de manera ilegal. La acusación se da en el marco de una investigación que se agrava con el paso de las horas, ya que se conoció una nueva denuncia en su contra.
Ojeda había sido detenida a fines de abril en la localidad bonaerense de Tres de Febrero, donde permanecía prófuga desde hacía varios días. Tras su captura, fue trasladada a la provincia de Chaco, donde ahora enfrenta cargos por usurpación de título, ejercicio ilegal de la medicina y homicidio con dolo eventual.
Su abogado defensor, César López, cuestionó la acusación en su contra y sostuvo que la imputación por homicidio es “una barbaridad”.
El hecho que motivó esta imputación está vinculado a la muerte de una paciente de 63 años, fallecida el 21 de diciembre en un centro de salud de Quitilipi, donde la acusada habría intervenido en la atención médica.
En paralelo, se sumó una nueva denuncia que complica aún más su situación judicial. Un hombre de 43 años aseguró que en marzo de 2025 llevó a su madre a un hospital por un fuerte dolor en el pecho y que fue atendida por la misma mujer ahora imputada.
Según su relato, la paciente recibió medicación por vía intravenosa y minutos después comenzó a convulsionar hasta fallecer. La familia no habría advertido la situación en ese momento, hasta que el denunciante reconoció a la presunta médica tras ver su detención en redes sociales, donde además supo que ella había firmado el acta de defunción.
La investigación sostiene que la acusada habría utilizado documentación apócrifa para trabajar en distintos hospitales de Chaco, atendiendo pacientes que posteriormente murieron.
La causa se inició a partir de la denuncia de Orlando Di Núbila, director de la Zona Sanitaria II, quien detectó la presencia de la mujer en hospitales como Quitilipi y Presidencia de la Plaza.
Uno de los elementos más graves del expediente indica que habría firmado al menos nueve certificados de defunción durante su paso por distintos centros de salud. Además, se estableció que utilizaba una matrícula perteneciente al doctor Horacio Daniel Vázquez, quien negó tener cualquier vínculo con ella y aseguró desconocer la situación.
