Catherine Connolly juró el cargo como décima presidenta de Irlanda este martes durante una ceremonia celebrada al mediodía en el Castillo de Dublín. El acto oficial incluyó la lectura de la Declaración del Cargo ante el presidente del Tribunal Supremo, Donal O’Donnell, seguida de la firma del documento y la aceptación del sello oficial, pasos con los que asumió formalmente la jefatura de Estado.
En su discurso, Connolly hizo un llamamiento a la “existencia sostenible” en el planeta y evocó la historia de Irlanda marcada por el hambre y la diáspora. En ese sentido, subrayó la comprensión del pueblo irlandés y su compromiso con temas internacionales de relevancia, como las guerras y los conflictos.

La nueva mandataria dedicó un tramo especial de su intervención a elogiar el Acuerdo del Viernes Santo, al que calificó como un “modelo para la resolución pacífica de conflictos”. “Espero con ilusión realizar mi primera visita oficial al Norte, reunirme con personas de todas las comunidades y celebrar la rica herencia y las tradiciones de todos sus habitantes”, expresó.
La ceremonia concluyó con la entonación del himno nacional de la República de Irlanda, marcando el inicio oficial del mandato de Connolly, quien fue respaldada por varios partidos de izquierda, incluido el Sinn Féin.

La política independiente, de 68 años, se impuso en las elecciones presidenciales celebradas el mes pasado con una amplia mayoría, al obtener el 63,36 % de los votos de primera preferencia. Antes de llegar a la presidencia, Connolly fue miembro del Parlamento por la circunscripción de Galway Oeste desde 2016 y ejerció como psicóloga y abogada. En 2020, se convirtió en la primera mujer en ocupar la vicepresidencia de la cámara baja del Parlamento








