Todavía está bajando la espuma. La de anoche, la del 3-1 a Suiza, la de otro cruce de eliminación directa superado con nervios, con sufrimiento y con esa clase que la Selección Argentina viene mostrando partido tras partido en este Mundial 2026. Y ya, sin casi tiempo para el festejo, llega el próximo: uno especial, muy especial. Argentina-Inglaterra, semifinal, miércoles, 16 horas.

Especial por la historia, por Malvinas, por 1986, por Maradona, por todo lo que dos camisetas arrastran cada vez que se cruzan. Pero especial no puede ser sinónimo de otra cosa. Y en eso hay que ser claros: es un partido de fútbol. No una guerra, no una revancha, no una cuenta pendiente que se salda en una cancha. Un partido de fútbol, con una pelota, dos arcos y noventa minutos, como los otros seis que ya se jugaron en este camino.
El mensaje de Scaloni antes del clásico ante Inglaterra
Lo dijo el entrenador, y lo dijo bien: “El mensaje ante Inglaterra es que es un partido de fútbol. No busquemos otra cosa. Tienen un gran entrenador, que aprecio, pero repito: es un partido de fútbol”. Palabras justas, medidas, las de alguien que sabe leer el clima antes de que se le vaya de las manos.

Lo que está en juego
Porque hay que sufrir, claro que sí. Como se sufrió con Argelia, con Austria, con Jordania, con Cabo Verde, con Egipto, con Suiza. Seis partidos, seis veces la angustia repetida. Y ahora toca el séptimo, contra una potencia del fútbol, con todo lo que eso implica.
Alcanza con tener un minuto de conciencia sobre lo que se está por vivir. Si se gana, una satisfacción enorme: haberle ganado a una potencia con todo lo que eso pesa. Y si no, solo queda el agradecimiento. A estos jugadores y a este cuerpo técnico que ya nos dieron una locura en 2022 y que en este Mundial vienen a jugarse otra.
Muchos de nosotros venimos viendo fútbol desde los años 60′. Vimos a Kempes, vimos a Maradona, vimos a Messi. Esa suerte no la tiene cualquier generación, y toca disfrutarla, no angustiarla de más.
Que el próximo miércoles, gane quien gane, se pueda festejar todos juntos. Que no se abra una grieta nueva para romper esta ilusión tan linda que los argentinos nos merecemos.
¡Vamos Argentina, carajo!
