La cuenca petrolera más antigua de la Argentina, correspondiente al sector Upstream de la Cuenca del Golfo San Jorge, entre las provincias de Chubut y Río Negro, volvió a ser escenario de un robo de cables de cobre, una problemática que sigue generando preocupación por su impacto en la infraestructura energética y en la actividad hidrocarburífera.
El hecho se registró este lunes por la noche en la zona de Campamento Central, donde se constató la sustracción de aproximadamente 750 metros de cable de cobre de 50 mm². El material sustraído pertenecía a una línea de media tensión de 10,4 kV, vinculada a una Subestación de Producción.
Además del robo, se detectó que varios postes del tendido eléctrico fueron derribados de manera intencional. Incluso, en el lugar se halló un rollo de cable, lo que para las autoridades refuerza la hipótesis de un accionar planificado y con logística previa.

Tras la denuncia, personal de la Comisaría de Laprida y peritos de Criminalística se hicieron presentes en el área durante la madrugada, donde realizaron las pericias y actuaciones correspondientes.
Estos hechos continúan ocurriendo a pesar de los refuerzos en materia de seguridad implementados por las operadoras petroleras, que incluyen patrullajes, sistemas de monitoreo y controles en zonas sensibles.
En la Patagonia, este tipo de delitos se repite desde hace meses y tiene una explicación vinculada al mercado del cobre. En el circuito ilegal, el material se paga a valores superiores a los $17.000 por kilo, lo que incentiva su robo y comercialización.
Las autoridades señalan además que existen cadenas de intermediación que permiten el traslado y venta del cobre sin una trazabilidad clara, tanto en ámbitos informales como en algunos circuitos formales.
Pese a las medidas adoptadas por las empresas, las consecuencias siguen siendo significativas: pérdidas económicas, daños en infraestructura crítica y riesgos operativos que afectan de manera directa e indirecta la producción petrolera en la región.

