La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena a cinco años de prisión contra el ex juez federal de Salta Raúl Reynoso, acusado de intervenir desde su cargo para beneficiar a Delfín Castedo, un poderoso narcotraficante conocido como “El Patrón del Norte”. De acuerdo con la causa, el magistrado concedió eximiciones de prisión y adoptó decisiones favorables al acusado a cambio de dinero.
Los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti rechazaron el planteo presentado por la defensa debido a la falta de fundamentación autónoma. De esta manera, quedó firme la resolución del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de Salta, que condenó a Reynoso por cohecho pasivo en concurso ideal con falsedad ideológica de documento público y concusión.
Además de los cinco años de prisión, el ex magistrado recibió una multa de 90.000 pesos y la inhabilitación absoluta durante el tiempo que durara la condena.
Según estableció la investigación judicial, Reynoso recibió dinero de Delfín Reynaldo Castedo y de su abogado defensor mientras se desempeñaba como juez federal. A cambio, dictó resoluciones contrarias a derecho destinadas a favorecer al narcotraficante.
La causa también determinó que Reynoso le exigió a Pablo Elías Torres la entrega de distintas sumas de dinero para autorizar el ingreso de mercaderías al país y permitirle sortear las restricciones que se encontraban vigentes.
La investigación reconstruyó además una serie de decisiones adoptadas por el entonces magistrado respecto de Castedo. En febrero de 2007, Reynoso lo imputó por asociación ilícita y lavado de activos, lo citó a declaración indagatoria y ordenó su detención.
En mayo de 2008, mientras permanecía prófugo, Castedo se presentó mediante un pedido de excarcelación. Al mes siguiente, el beneficio le fue concedido bajo el argumento de que se encontraba a derecho por haber presentado aquella solicitud.
Para la Fiscalía, aquella resolución constituyó el primer acto de prevaricato atribuido a Reynoso. Durante el proceso también se sostuvo que el propio Castedo reconoció que pagó dinero para obtener ese beneficio judicial.
De acuerdo con la documentación incorporada al expediente, la declaración indagatoria se concretó en 2013. Sin embargo, posteriormente Castedo negó haber participado de ese interrogatorio y también desconoció la firma que aparecía en la declaración.
Un peritaje confirmó que la firma no correspondía al narcotraficante. Pese a ello, aquella supuesta declaración fue utilizada por el juez para concederle una segunda exención de prisión.
La situación volvió a quedar bajo la lupa en 2014. Para entonces, Castedo figuraba entre los criminales más buscados y llevaba ocho años prófugo. Además, estaba acusado de ser el autor intelectual del brutal asesinato de Liliana Ledesma, cometido en Salvador Mazza.
En ese contexto, Reynoso volvió a adoptar una decisión controvertida: procesó a Castedo, pero no le dictó prisión preventiva. La Fiscalía sostuvo durante el proceso que el narcotraficante pagó por los distintos beneficios que recibió y consideró que las resoluciones adoptadas por el magistrado no podían explicarse de otra manera.
Finalmente, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de Salta declaró culpable a Reynoso por los delitos de cohecho pasivo, falsedad ideológica de documento público y concusión, y lo condenó a cinco años de prisión.
En el mismo proceso también resultó condenado Luciano Ciscato, abogado de Castedo, quien recibió una pena de dos años y seis meses de prisión.
En junio de 2025, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la sentencia contra el ex juez. Frente a esa decisión, la defensa de Reynoso presentó un recurso de queja y llevó el caso hasta la Corte Suprema de Justicia.
El máximo tribunal finalmente rechazó el planteo por falta de fundamentación contra la sentencia. Con esa resolución, quedó firme la condena a cinco años de prisión contra Raúl Reynoso por las maniobras destinadas a beneficiar a Castedo mientras ejercía como juez federal en Salta.
