Un violento robo tuvo como escenario al Centro Venezolano Argentino, ubicado en el barrio porteño de Villa Crespo, donde delincuentes forzaron los accesos, provocaron daños en distintos sectores y se llevaron equipos tecnológicos y dinero en efectivo. El hecho fue confirmado por fuentes policiales.
El robo se produjo entre la noche del martes 6 y la madrugada del miércoles 7 de octubre, en el inmueble ubicado sobre Julián Álvarez 866, donde funcionaba el centro cultural y comunitario conocido como Araguaney.
De acuerdo con la información aportada sobre el caso, los delincuentes ingresaron luego de forzar las puertas de acceso. Una vez dentro del establecimiento, provocaron importantes destrozos en diferentes sectores de las instalaciones antes de escapar con los elementos sustraídos.
Las fuentes policiales indicaron que los autores del robo se llevaron cuatro notebooks, una tablet y dinero en efectivo. A estos objetos se sumaron otros equipos que, según denunció la asociación, también fueron sustraídos durante el episodio.
La organización señaló que entre los elementos faltantes se encontraban equipos técnicos y de sonido, además de distintos materiales utilizados habitualmente para desarrollar talleres, encuentros y otras actividades destinadas a los migrantes venezolanos que residían en la Argentina.
Desde Alianza por Venezuela expresaron su preocupación por lo ocurrido y remarcaron el esfuerzo que había demandado sostener el espacio comunitario. “Nos robaron en el Centro Venezolano Argentino, un espacio que construimos y sostenemos con muchísimo esfuerzo para acompañar a nuestra comunidad”, manifestó la organización a través de un comunicado.
Tras conocerse el robo, personal de la Policía de la Ciudad se trasladó hasta el establecimiento para realizar las primeras tareas vinculadas con la investigación. Los efectivos trabajaron en el lugar con el objetivo de reunir elementos que permitieran avanzar en la identificación de los responsables.
Sin embargo, uno de los principales inconvenientes para la pesquisa estuvo relacionado con las cámaras de seguridad. Según informaron las fuentes consultadas, los dispositivos no habían registrado el robo en el interior del edificio, por lo que hasta ese momento no se contaba con imágenes que mostraran cómo habían actuado los delincuentes dentro del centro.
La investigación quedó en curso para intentar establecer quiénes habían participado del robo y determinar las circunstancias en las que se produjo el ingreso al inmueble. En paralelo, la asociación confirmó que había realizado la denuncia correspondiente y expresó su expectativa de que el avance de las pesquisas permitiera esclarecer el episodio.
El robo también tuvo consecuencias sobre las actividades que se desarrollaban habitualmente en el lugar. Debido a los daños provocados durante el ingreso y a las pérdidas sufridas, el Centro Venezolano Argentino suspendió las actividades previstas para los días siguientes.
Mientras tanto, los integrantes de la organización comenzaron a evaluar el alcance de los daños y trabajaron en el acondicionamiento de las instalaciones para poder recuperar progresivamente el funcionamiento del espacio.
Además, la asociación puso en marcha una campaña para reunir fondos con el objetivo de recuperar parte de los equipos tecnológicos y demás elementos que habían sido sustraídos durante el robo.
Desde la organización remarcaron que el centro representaba mucho más que un inmueble destinado a actividades comunitarias y destacaron el valor del trabajo colectivo realizado para sostenerlo. “Lo que hemos construido juntos es mucho más que un espacio físico: es una comunidad que seguirá adelante”, señalaron desde la ONG.

La investigación continua para identificar a los responsables del robo, mientras el Centro Venezolano Argentino afrontaba los daños ocasionados y buscaba recuperar los recursos necesarios para retomar sus actividades habituales.
