Una adolescente argentina de 16 años fue rescatada y repatriada este jueves desde Bolivia luego de un operativo conjunto realizado entre fuerzas de seguridad y organismos de protección de ambos países.
Según el parte policial, el procedimiento tuvo lugar en el Puente Internacional de San José de Pocitos, en la frontera entre Bolivia y Argentina. Allí, la menor —identificada con las iniciales V.P.P.— volvió a encontrarse con su madre en un emotivo momento luego de varios días de búsqueda.
El operativo estuvo a cargo de efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Yacuiba, junto con autoridades argentinas y personal de la Policía de Salta perteneciente a la División Trata de Personas.
La investigación comenzó tras la denuncia de desaparición realizada por la madre de la adolescente en la provincia de Salta. A partir de distintas tareas investigativas, las autoridades detectaron que la joven se encontraba en Bolivia y que había sido captada por una organización liderada por un argentino que fue detenido el pasado lunes.
El acusado fue identificado como Cristian Enrique Díaz, de 43 años, quien quedó arrestado luego de que las autoridades desarticularan la estructura investigada desde el 11 de mayo, fecha en la que se inició la causa.
La imagen de la adolescente resultó fundamental para reconstruir sus últimos movimientos y permitió que los investigadores llegaran hasta la ciudad boliviana de Yacuiba.
Tras identificar el inmueble donde permanecían las víctimas, las fuerzas de seguridad realizaron un operativo cerrojo que permitió rescatar a la joven argentina y también asistir a otras dos mujeres bolivianas mayores de edad.
De acuerdo con la información brindada por las autoridades, la organización coordinaba encuentros mediante grupos de redes sociales con numerosos seguidores, donde promocionaban a las mujeres para ofrecer compañía a clientes. Luego, las personas interesadas las retiraban del domicilio y más tarde las regresaban al mismo lugar.
“El acusado realizaba encuentros coordinados a través de grupos en redes sociales con bastantes seguidores, donde promocionaba a las mujeres. El cliente se dirigía al domicilio para recoger a la persona, trasladarla y luego devolverla al lugar donde la había retirado. También tenía un acuerdo con el local El Faraón”, explicó el teniente coronel Ever Cossío.
