La Justicia procesó en las últimas horas a dos de los acusados por el crimen sicario de Carlos Andrés Migales Viera, el ciudadano uruguayo baleado frente a su esposa durante la madrugada del domingo 4 de octubre en el barrio porteño de Palermo. La resolución fue adoptada por el juez de instrucción Damián Kirzsenbaum, quien avanzó contra los principales sospechosos del homicidio.
Los acusados fueron identificados como Cristian Nahuel Paiva y Ulises Aladro, de 20 y 21 años respectivamente. Ambos eran oriundos de Longchamps y fueron detenidos por efectivos de la Policía de la Ciudad cuando intentaban escapar del lugar donde se produjo el ataque.
La investigación también apuntó a un tercer sospechoso, que hasta el momento no había sido localizado. Paiva y Aladro fueron procesados no solamente por el homicidio de Migales Viera, sino también por la portación ilegal del arma que habría sido utilizada durante el ataque y por el uso de un automóvil que figuraba como robado.
Ese vehículo fue utilizado como medio de fuga, aunque terminó convirtiéndose en uno de los obstáculos para los atacantes. El auto no arrancó cuando intentaban escapar, lo que frustró parte del plan y facilitó la intervención policial.
Las cámaras y la ropa de los sospechosos
Uno de los elementos centrales que permitió vincular a los detenidos con el asesinato fueron las imágenes obtenidas de las cámaras de seguridad del edificio donde ocurrió el crimen.

Los investigadores señalaron que los atacantes habían utilizado guantes y máscaras para evitar ser identificados. Sin embargo, la vestimenta que llevaban durante el ataque coincidía con la ropa que tenían Paiva y Aladro cuando fueron detenidos.
En particular, los investigadores remarcaron algunos detalles de la indumentaria. Aladro llevaba unos jeans con bordados blancos y una gorra con visera blanca, prendas que tenía consigo al momento de ser detenido.
En el caso de Paiva, los investigadores detectaron que vestía un chaleco gris, pantalones negros con un estampado y zapatillas que coincidían con las utilizadas por uno de los sicarios que aparecía en las imágenes de seguridad.
A esos elementos se sumó otro dato considerado relevante durante la investigación. Mientras intentaba escapar de la Policía, Paiva descartó una pistola Glock equipada con silenciador. Según las fuentes citadas en la investigación, el arma no figuraba en los registros del ANMAT.
La huella de una zapatilla que complicó a uno de los acusados
Aunque los peritos de la Policía de la Ciudad no encontraron huellas dactilares dentro del departamento donde ocurrió el crimen, la escena dejó otro rastro que terminó siendo importante para la investigación.
Los especialistas encontraron la marca de una suela de zapatilla. Ese indicio fue comparado con el calzado que llevaba Paiva cuando fue detenido y, de acuerdo con los investigadores, la huella correspondía a sus zapatillas.
El ataque había sido ejecutado dentro del departamento. Los sicarios efectuaron ocho disparos a través de la puerta del baño, donde se encontraba Migales Viera.
Uno de los proyectiles impactó en el abdomen de la víctima y le provocó la muerte.
En paralelo, durante el avance de la causa también había sido detenido un tercer hombre. Sin embargo, la Justicia dispuso su liberación por falta de mérito luego de determinar que se trataba de una persona en situación de calle que había sido detenida por error.
La hipótesis de una guerra narco en Uruguay

La principal línea investigativa sobre el móvil del asesinato apuntaba a una disputa vinculada con el enfrentamiento entre grupos del narcotráfico en Montevideo.
Según fuentes relacionadas con el expediente, Migales Viera estaba involucrado en una disputa con un clan rival y esa situación habría provocado que buscara refugio en Argentina antes de convertirse en víctima del ataque ocurrido en Palermo.
Han señalado a Migales como uno de los protagonistas relevantes de la violencia narco en Villa Española, un barrio ubicado en la periferia de Montevideo.
La víctima estaba vinculada con Los Puglia, una de las organizaciones criminales con presencia en esa zona de la capital uruguaya.
La investigación sobre el crimen ocurrido en Palermo, de esta manera, también quedó relacionada con la disputa entre distintas organizaciones dedicadas al narcotráfico en Uruguay.
Según las crónicas sobre esa situación, uno de los grupos enfrentados con Los Puglia era la familia Suárez, otra estructura criminal vinculada con la violencia registrada en Villa Española.
Durante el último año, la disputa dejó una serie de homicidios en distintos puntos de Montevideo. En julio, tres integrantes de la familia Suárez fueron asesinados en el marco de un quíntuple homicidio ocurrido en el barrio El Monarca.
Mientras la Justicia avanzó con el procesamiento de Paiva y Aladro, la investigación continuó abierta para determinar el rol que tuvo cada uno de los sospechosos y establecer quién fue el tercer integrante del grupo que participó del ataque contra Migales Viera.
