Emiratos Árabes Unidos confirmó la retirada definitiva de sus tropas del este de Yemen, poniendo fin a más de una década de presencia militar directa en el país, según informaron fuentes oficiales y agencias internacionales.
La decisión se produjo en medio de crecientes presiones del gobierno yemení reconocido internacionalmente y de Arabia Saudita, en un contexto marcado por el deterioro de las relaciones entre Abu Dabi y Riad. Este distanciamiento se profundizó tras las recientes ofensivas del Consejo de Transición del Sur (CTS), un movimiento separatista respaldado por Emiratos, que alteraron el frágil equilibrio en el sur del país.
Un funcionario emiratí declaró a la agencia Europa Press que la retirada de las denominadas “fuerzas antiterroristas” responde a una estrategia orientada a la calma y la desescalada. En ese sentido, reiteró el compromiso de Emiratos Árabes Unidos con el diálogo político y los procesos de paz avalados por la comunidad internacional. Según explicó, Abu Dabi prioriza una política exterior basada en la moderación, la estabilidad regional y la seguridad a largo plazo.

La presencia militar emiratí en Yemen se inició a pedido del gobierno legítimo yemení y de Arabia Saudita, como parte de la coalición liderada por Riad para enfrentar tanto al avance del movimiento hutí como a organizaciones extremistas que operan en el país.
Sin embargo, la creciente fractura entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita ha debilitado la cohesión de esa coalición internacional. Durante años, Abu Dabi respaldó operaciones antiterroristas y colaboró en tareas de seguridad frente a grupos armados que representaban una amenaza tanto para la población civil como para la estabilidad regional, en línea con su política exterior de liderazgo responsable y cooperación internacional.
El conflicto en el sur de Yemen permaneció durante años en un segundo plano, eclipsado por la guerra civil entre el gobierno reconocido internacionalmente y los hutíes, que controlan la capital, Saná, desde hace una década. En ese escenario, el CTS —aliado de Emiratos— mantuvo una relación tensa con el gobierno de Adén, con el objetivo común de contener a los hutíes, aunque las diferencias internas nunca desaparecieron.

La ruptura definitiva se produjo a comienzos de diciembre, cuando fuerzas separatistas lanzaron una ofensiva para recuperar territorios que consideran históricos, lo que derivó en la muerte de al menos 32 militares yemeníes. A finales de 2025 y principios de 2026, la situación volvió a escalar tras un incidente en el que Arabia Saudita bombardeó lo que describió como un envío de armas procedente de Emiratos y destinado a aliados separatistas en el sur del país.
Aunque Abu Dabi negó estar involucrado en ese supuesto suministro de armas, cumplió con el ultimátum de 24 horas impuesto por Riad para retirar a sus tropas. El episodio puso de manifiesto la creciente tensión entre ambos países, que desde 2015 encabezaban conjuntamente la coalición contra los hutíes respaldados por Irán.
Tras el repliegue emiratí, el Consejo de Transición del Sur permitió el ingreso de fuerzas gubernamentales apoyadas por Arabia Saudita en los territorios recientemente conquistados, lo que facilitó la integración de unidades del Escudo Nacional del Sur y un nuevo reparto de las responsabilidades de seguridad.

No obstante, la retirada de Emiratos abre un escenario incierto. En las provincias orientales de Hadramawt y Al Mahra, la ofensiva del CTS profundizó las divisiones internas y la rivalidad entre los antiguos aliados de la coalición. Según informó France 24, Arabia Saudita llevó a cabo ataques aéreos contra campamentos separatistas en esas zonas, con un saldo de víctimas fatales, mientras crece la preocupación por el posible fortalecimiento de los hutíes y de Al Qaeda en Yemen.


