El papa León XIV denunció este domingo la indiferencia del mundo frente a las guerras y el sufrimiento humano, durante su primer mensaje de Pascua como pontífice, y llamó a los líderes internacionales a elegir el diálogo por encima de la violencia. Además, convocó a una vigilia de oración por la paz que se realizará el próximo 11 de abril en el Vaticano.
Desde la logia central de la basílica de San Pedro y ante una multitud estimada en 50.000 fieles reunidos en la plaza, el pontífice advirtió sobre la resignación global frente a la violencia y el impacto de los conflictos armados.
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos”, expresó durante la tradicional bendición Urbi et Orbi del Domingo de Pascua.

El papa retomó además la expresión “globalización de la indiferencia”, utilizada anteriormente por Francisco, y señaló que esta actitud también se refleja en las consecuencias económicas y sociales que provocan las guerras. Frente a este escenario, llamó a no resignarse al mal y a llevar el mensaje de esperanza que representa la Pascua.
“¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo”, exhortó León XIV.

A diferencia de lo ocurrido en años anteriores, el pontífice no mencionó conflictos específicos durante su mensaje, pese a la continuidad de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y el conflicto en Ucrania. Desde el Vaticano no se ofrecieron explicaciones sobre este cambio en el formato tradicional de la bendición.
Durante su homilía pascual, celebrada ante un altar decorado con flores de primavera, León XIV advirtió que la muerte y la violencia se manifiestan en distintas formas, desde los conflictos armados hasta la opresión de los más vulnerables y la explotación de los recursos naturales.

“La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes”, afirmó.
Sin embargo, subrayó que el mensaje de la Pascua representa una esperanza capaz de abrir camino incluso en los momentos más difíciles. Reconoció que el anuncio pascual no siempre resulta fácil de aceptar, especialmente cuando la soledad o el sufrimiento debilitan la esperanza, pero aseguró que la fe permite encontrar una luz que no se apaga.

En ese marco, el papa anunció una vigilia de oración por la paz para el sábado 11 de abril en la basílica de San Pedro e invitó a creyentes y no creyentes a participar.
“¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!”, pidió antes de retirarse.

Durante esta primera Semana Santa como pontífice, León XIV estuvo presente en todos los ritos litúrgicos desde el Domingo de Ramos y retomó algunas tradiciones que habían sido modificadas en años anteriores. El Jueves Santo lavó los pies a sacerdotes, mientras que el Viernes Santo cargó personalmente la cruz durante el Vía Crucis, un gesto que no realizaba un papa desde hacía décadas.
Además, al finalizar el mensaje pascual, el pontífice saludó en diez idiomas, entre ellos árabe, chino y latín, recuperando una práctica tradicional.
León XIV, de 70 años y primer papa nacido en Estados Unidos, concluyó así su primera Pascua al frente de la Iglesia Católica, con un llamado a la paz y a la transformación interior frente a un mundo marcado por la violencia y la indiferencia.


