Ali Khamenei, líder supremo del régimen de Irán, fue abatido este sábado en el marco de ataques aéreos conjuntos llevados a cabo por Estados Unidos e Israel en Teherán. La noticia fue confirmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras varias horas de incertidumbre sobre el destino del dirigente iraní.
En paralelo, Israel informó que más de 40 altos mandos militares del régimen iraní también murieron durante los bombardeos.
“Khameneí, una de las personas más malvadas de la Historia, está muerto”, expresó Trump en un mensaje contundente difundido en Truth Social.
“Esto no solo es justicia para el pueblo de Irán, sino para todos los grandes estadounidenses y para aquellas personas de muchos países en todo el mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Khamenei y su banda de matones sedientos de sangre”, agregó el mandatario, quien además consideró que este escenario representa “la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”.

En medio de la ofensiva, Israel también aseguró haber destruido el 50% de la infraestructura de lanzamisiles iraní y desmantelado su principal planta de explosivos.
Horas antes de la confirmación oficial, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había señalado que existían “indicios” de que el ayatolá no había sobrevivido al ataque contra su complejo de seguridad en Teherán.
“Esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán… y hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida”, afirmó durante un discurso televisado.
Posteriormente, medios israelíes indicaron que tanto Trump como Netanyahu habrían visto una imagen del cuerpo del líder iraní. Según la cadena pública KAN, altos funcionarios confirmaron que el cadáver fue recuperado entre los escombros de su residencia. En la misma línea, Channel 12 informó que una fotografía del cuerpo fue presentada a ambos mandatarios.
Ali Khamenei ocupó el cargo de líder supremo desde 1989, tras la muerte de Ruhollah Khomeini, figura central de la Revolución iraní de 1979. Antes de asumir ese rol, había sido presidente de Irán entre 1981 y 1989, convirtiéndose en el primer clérigo en ejercer ese cargo.
Su llegada al liderazgo supremo requirió una reforma constitucional que permitió que un experto en jurisprudencia islámica pudiera acceder al puesto, incluso sin el máximo rango clerical. Con el tiempo, recibió el título de gran ayatolá.
Nacido en Mashad en 1939, Khamenei provenía de una familia religiosa y se formó en centros de estudios islámicos en Najaf y Qom. Fue discípulo de Khomeini y un activo opositor al régimen del sah Mohammad Reza Pahlavi, lo que le valió múltiples detenciones.
Tras la Revolución, ocupó cargos clave dentro del nuevo sistema político, incluyendo funciones en la Guardia Revolucionaria, el Parlamento y el Partido República Islámica.
En 1981 sobrevivió a un atentado perpetrado por los Muyahidines del Pueblo que le dejó secuelas permanentes en una de sus manos. Ese mismo año fue elegido presidente y gobernó durante dos mandatos, en un período atravesado por la guerra entre Irán e Irak.
Su designación como líder supremo no estuvo exenta de controversias. Inicialmente, Khomeini había señalado a Hosein Alí Montazeri como sucesor, pero luego lo descartó, lo que generó cuestionamientos sobre la legitimidad inicial de Khamenei. Sin embargo, logró consolidarse mediante el control de las principales instituciones estatales y el fortalecimiento de la Guardia Revolucionaria.
Durante su mandato, cinco presidentes estuvieron bajo su autoridad, incluido el recientemente fallecido Ebrahim Raisi. Uno de los períodos más tensos fue durante el gobierno reformista de Mohamed Jatami, cuando el régimen limitó el avance de sectores aperturistas.
En política exterior, Khamenei mantuvo una postura firme contra Estados Unidos e Israel, al tiempo que impulsó el desarrollo del programa nuclear iraní, lo que derivó en sanciones internacionales. Además, promovió una red de influencia regional conocida como el Eje de la Resistencia, con apoyo a grupos como Hezbollah, Hamas y los hutíes de Yemen.

En el plano interno, su gobierno estuvo marcado por la represión de opositores y protestas. El descontento social se intensificó desde 2022 tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia de la policía moral, un hecho que generó protestas masivas, especialmente entre mujeres y jóvenes.
La sucesión del liderazgo se presenta ahora como uno de los principales interrogantes. Tras la muerte de Raisi, uno de los nombres que suena con fuerza es el de Mojtaba Khamenei, hijo del líder supremo, aunque las tensiones internas podrían derivar en una crisis dentro del régimen.
El control ejercido por Khamenei sobre el Gobierno, el Parlamento y las fuerzas militares fue clave para sostener el sistema durante más de tres décadas. Su muerte abre una nueva etapa de incertidumbre política en Irán, en un contexto de alta tensión regional.
Durante más de 30 años, la figura de Khamenei se mantuvo en el centro del poder iraní, moldeando la política interna y la estrategia internacional del país. Su legado, atravesado por el autoritarismo y la construcción de una red de influencia regional, enfrenta ahora su momento más decisivo: la transición de poder que definirá el rumbo de Irán en los próximos años.


