Un misil iraní impactó en la Ciudad Vieja de Jerusalén, una de las zonas más sensibles del mundo por su relevancia religiosa para el judaísmo, el cristianismo y el islam. El proyectil cayó en las inmediaciones del Barrio Judío, a unos 350 metros del Monte del Templo, sin que se registraran víctimas, aunque sí importantes daños materiales.
El ataque ocurrió este viernes y generó alarma en uno de los epicentros históricos de Medio Oriente. Según reportes de servicios de emergencia y agencias internacionales, el impacto se produjo en un estacionamiento cercano a sitios sagrados como el Muro de los Lamentos y la Mezquita de Al-Aqsa.
A pesar de la magnitud del hecho, las autoridades confirmaron que no hubo heridos. Sin embargo, se formó un cráter considerable en la zona afectada, lo que motivó un amplio operativo de seguridad para aislar el área y evaluar los daños.

Imágenes difundidas por medios locales mostraron una columna de humo elevándose cerca de las murallas de Jerusalén, además de destrozos en la vía pública. Testigos indicaron que se escucharon fuertes explosiones luego de la activación de las alertas antimisiles.
Las fuerzas de seguridad desplegaron equipos especializados para identificar restos del proyectil y posibles fragmentos de interceptores, mientras que los accesos a la Ciudad Vieja permanecieron bajo estricta vigilancia. En paralelo, los equipos de rescate trabajaron en el perímetro del impacto para garantizar la seguridad en la zona.
El episodio se da en el marco de una escalada de hostilidades entre Irán y sus adversarios, que ha incrementado la tensión en la región. Este ataque forma parte de una ofensiva más amplia y, según reportes, se trata de uno de los momentos de mayor intensidad del conflicto en los últimos días.

De acuerdo con información de la Agencia Noticias Argentinas, el bombardeo representó uno de los varios episodios registrados en una misma jornada, en medio de un intercambio de ataques que afecta tanto el centro como el norte de Israel.
En los días previos, ya se habían registrado impactos de fragmentos de misiles en puntos cercanos de alto valor simbólico, como la Biblioteca Nacional, el Parlamento israelí y la Iglesia del Santo Sepulcro, lo que incrementa el temor por la seguridad en la zona histórica.
En paralelo, el conflicto también tiene repercusiones a nivel global. La tensión en el Estrecho de Ormuz —clave para el comercio internacional de petróleo— ha provocado un fuerte aumento en el precio del crudo, que superó los 100 dólares por barril, generando incertidumbre en los mercados energéticos.

Además, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó a los países de la OTAN por su falta de intervención en la región y los instó a colaborar en la liberación de esa vía estratégica, en medio de un escenario internacional cada vez más complejo.
Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan trabajando en Jerusalén para evaluar daños estructurales y garantizar la seguridad en una zona que, además de su valor histórico, sigue siendo un punto clave en el desarrollo del conflicto.


