Máxima Zorreguieta acompañó al rey Guillermo Alejandro en su visita oficial a Estados Unidos, donde ambos fueron recibidos en la Casa Blanca por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y la primera dama Melania Trump. El encuentro formó parte de una agenda diplomática que incluye actividades protocolares y reuniones institucionales.
La visita oficial se extenderá durante tres días. Los monarcas arribaron a Washington DC el lunes, donde participaron de una cena de gala y, además, se alojarán en la Casa Blanca, un gesto que fue interpretado como una señal de cercanía diplomática. Tras su paso por la capital estadounidense, continuarán su viaje hacia Miami.
Este tipo de hospitalidad se vincula con un antecedente reciente: el propio Trump se había alojado en el palacio real Huis ten Bosch durante la cumbre de la OTAN realizada en La Haya el año pasado. En ese marco, la actual visita refuerza los lazos entre ambas naciones dentro de los códigos del protocolo internacional.
Al llegar a la residencia presidencial, los reyes fueron recibidos por el mandatario estadounidense y su esposa. La comitiva neerlandesa también estuvo integrada por el primer ministro Rob Jetten, quien busca fortalecer los vínculos transatlánticos y consolidar la relación bilateral. Sin embargo, no está prevista una reunión formal con Trump dentro de la agenda oficial.
La visita se produce en un contexto internacional complejo, marcado por la guerra en Medio Oriente y tensiones entre el gobierno estadounidense y algunos países miembros de la OTAN, lo que le otorga un peso adicional al encuentro diplomático.
Tras las actividades protocolares en Washington, la pareja real tiene previsto viajar a Miami como parte de su recorrido por Estados Unidos.

Meses atrás, Máxima Zorreguieta había captado la atención pública por un motivo distinto al diplomático: su entrenamiento como reservista del Ejército Real de los Países Bajos. La iniciativa tiene como objetivo que la reina alcance el rango de teniente coronel, según informó el Ministerio de Defensa de ese país.
El programa de formación incluye tanto contenidos prácticos como teóricos. Entre ellos se destacan la resistencia física, la autodefensa, la puntería, la lectura de mapas y el derecho militar, habilidades esenciales para integrarse al sistema de reservistas.
Desde el gobierno neerlandés señalaron que los reservistas cumplen un rol clave en el apoyo a las fuerzas armadas regulares y deben mantenerse disponibles para actuar en distintas áreas del sistema de defensa. En ese sentido, la participación de la reina refuerza el vínculo entre la monarquía y las instituciones militares.
El hecho de que Máxima haya iniciado este proceso cerca del límite de edad permitido subraya el carácter excepcional de su formación. Una vez completado el entrenamiento, obtendrá formalmente el rango de teniente coronel.
La relación entre la familia real neerlandesa y las fuerzas armadas cuenta con una extensa tradición histórica. Guillermo de Orange fue comandante del Ejército, mientras que monarcas posteriores ejercieron la autoridad suprema sobre las fuerzas militares. En tiempos más recientes, el rey Guillermo Alejandro completó su servicio en la Marina Real de los Países Bajos.
Por su parte, la princesa Amalia de Orange continúa con esa tradición: actualmente posee el rango de cabo y forma parte del programa de la Escuela de Defensa, consolidando así la continuidad del vínculo entre la monarquía y el ámbito militar.

