Un violento asalto se registró este viernes en pleno centro de La Plata, donde al menos cuatro delincuentes ingresaron a la vivienda de un pediatra que también funcionaba como consultorio y mantuvieron cautivas durante casi dos horas a varias personas, entre ellas una niña de 10 años. El episodio ocurrió a pocas cuadras de la sede de la Gobernación de la provincia de Buenos Aires.
El hecho se produjo alrededor de las 13 en un inmueble ubicado sobre la calle 4, entre 51 y 53. La propiedad se encontraba además cerca del Ministerio de Seguridad bonaerense y frente a la sede de Gimnasia y Esgrima La Plata.
Entre las víctimas estuvieron el propio médico, su madre, de 84 años, y una mujer que había concurrido al consultorio para una consulta junto con su hija de 10 años. Ninguna de las personas sufrió lesiones físicas durante el robo, aunque todas atravesaron momentos de gran angustia debido al tiempo que permanecieron reducidas.
De acuerdo con la reconstrucción realizada a partir del procedimiento policial y la información difundida por medios platenses, el episodio comenzó cuando la madre del pediatra escuchó que alguien había tocado el timbre y se acercó hasta la puerta para atender.
En ese momento, uno de los delincuentes la tomó del rostro, le cubrió la boca y entró por la fuerza acompañado por otros dos integrantes del grupo. Una vez que estuvieron dentro de la propiedad, los asaltantes llevaron a la mujer y al médico hasta una habitación ubicada en el primer piso.
Allí, los delincuentes ataron de pies y manos a ambos utilizando elementos que encontraron en el lugar. Mientras exigían dinero y objetos de valor, uno de los integrantes del grupo permaneció vigilando a las víctimas y otro se dedicó a recorrer distintos sectores de la vivienda para encontrar pertenencias.
La situación se volvió todavía más delicada cuando, mientras el robo continuaba, llegó al lugar una paciente que tenía un turno previamente acordado con el pediatra. Uno de los asaltantes se hizo pasar por una persona que podía recibirla y le indicó que debía esperar afuera porque el médico estaba demorado.
El delincuente incluso simuló mantener una conversación telefónica antes de permitirle ingresar al inmueble junto con su hija de 10 años. Una vez dentro, ambas fueron llevadas al primer piso y trasladadas a la misma habitación en la que se encontraban el médico y su madre. De esa manera, las dos también quedaron privadas de su libertad.
Los asaltantes permanecieron aproximadamente dos horas dentro de la vivienda. Antes de abandonar el lugar, intentaron que las víctimas efectuaran transferencias de dinero desde sus cuentas bancarias. Sin embargo, según la reconstrucción inicial, esas operaciones no pudieron concretarse.
Después de que los delincuentes escaparon, las víctimas permanecieron atadas durante algunos minutos. Finalmente, el pediatra consiguió liberarse y ayudó a su madre y a la paciente a salir de la situación.
La mujer que había concurrido al consultorio junto a su hija no pudo establecer con precisión si los delincuentes también le habían sustraído pertenencias durante el asalto.
Personas allegadas al pediatra señalaron que los delincuentes desvalijaron la vivienda durante el tiempo que permanecieron en el inmueble. Si bien no se registraron golpes contra las víctimas, el episodio provocó una fuerte conmoción entre quienes estuvieron encerrados.
La situación tuvo un impacto especialmente fuerte en la niña de 10 años, quien permaneció dentro de la habitación durante el cautiverio y lloró de miedo mientras los delincuentes continuaban con el robo.
Ahora, la investigación quedó orientada a determinar de qué manera los sospechosos llegaron hasta el inmueble y cómo consiguieron escapar luego del asalto. Además, los investigadores intentaban establecer si los delincuentes contaban con información previa sobre los movimientos del consultorio, el médico y las personas que se encontraban habitualmente en la propiedad.
