La Fórmula 1 comenzará a girar nuevamente en pista a fines de enero con un ensayo muy particular que marcará el primer contacto real entre los equipos y los autos de la temporada 2026. El escenario elegido será el tradicional Circuit de Barcelona-Catalunya, ubicado en Montmeló, donde desde el 26 hasta el 30 de enero se desarrollarán cinco jornadas de pruebas que, si bien no estarán organizadas por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), concentrarán toda la atención del paddock.
Se trata de un test privado, diferente a los habituales ensayos oficiales que regula la FIA, ya que esos recién tendrán lugar en febrero en Baréin. Sin embargo, el valor de lo que ocurra en Montmeló será enorme: por primera vez saldrán a pista las nuevas máquinas, completamente renovadas, en un contexto de cambios técnicos profundos que abren una etapa inédita para la categoría.
La importancia de estas pruebas queda reflejada en un dato clave: toda la actividad inicial de pretemporada estará focalizada en Barcelona. Durante cinco días consecutivos, los equipos tendrán la posibilidad de comenzar a presentar a sus pilotos y a los monoplazas con los que afrontarán un campeonato que promete ser muy distinto a los anteriores. La expectativa es alta porque “todo es nuevo, todo es distinto”, y las primeras vueltas servirán para obtener información básica y empezar a preparar el camino.
No todos los equipos llegan a este punto con el mismo nivel de desarrollo. De hecho, en el ambiente de la Fórmula 1 se reconoce que varias escuderías no estarán listas al ciento por ciento para el inicio de estas pruebas. Justamente por eso, el test de Barcelona se presenta como una instancia vital para detectar problemas, evaluar soluciones y comenzar a ordenar el trabajo de las próximas semanas.
Uno de los aspectos más particulares de estas jornadas es la modalidad de uso de la pista. Aunque el ensayo se extenderá durante cinco días, cada equipo solo podrá girar durante tres de esas jornadas. Esto abre un abanico de estrategias posibles: algunas escuderías podrían decidir comenzar a rodar desde el primer día, mientras que otras optarían por arrancar uno o dos días más tarde, o incluso intercalar jornadas de descanso entre sesiones de trabajo.
El reglamento permite esa flexibilidad. Un equipo puede, por ejemplo, trabajar el primer día, descansar el segundo, volver a pista el tercero, parar el cuarto y cerrar su participación el quinto día. Otros, en cambio, podrían concentrar toda su actividad en tres jornadas consecutivas. Todo dependerá del estado de avance de cada proyecto y de los planes internos de desarrollo.
Más allá de lo que ocurra en Barcelona, la Fórmula 1 ya tiene la mirada puesta en Bahréin, donde se llevarán a cabo los test oficiales de la FIA. Allí se espera que el panorama esté “mucho más cerradito”, con dos bloques de ensayos programados entre el 11 y el 13 de febrero y luego del 18 al 20 del mismo mes. Esas pruebas serán determinantes para terminar de ajustar los autos de cara al primer Gran Premio de la temporada, que se disputará en Australia.
En ese sentido, Barcelona funcionará como un laboratorio inicial. Las vueltas que se completen en Montmeló permitirán recopilar datos fundamentales sobre confiabilidad, comportamiento aerodinámico y funcionamiento general de los nuevos conceptos técnicos. Entre los puntos que generan mayor expectativa aparece el rendimiento de los motores y distintos aspectos reglamentarios, como la relación de compresión, que será uno de los temas a analizar con mayor profundidad más adelante.
Aunque muchos fanáticos esperan que la actividad sea intensa desde el mismo instante en que se apague el semáforo verde del primer día, lo cierto es que todavía hay mucho por ver. Estas jornadas no solo servirán para girar rápido, sino también para probar, equivocarse, corregir y aprender. La prioridad estará puesta en comprender los autos, más que en marcar tiempos de referencia.
Así, a fines de enero, la Fórmula 1 volverá a rugir y dará el primer paso concreto hacia la temporada 2026. Con planes de trabajo flexibles, equipos en distintos niveles de preparación y una enorme cantidad de incógnitas por resolver, el test de Barcelona se perfila como el punto de partida de un año que promete mostrar una categoría renovada, desafiante y llena de expectativas.


