El presidente argentino, Javier Milei, participó en la ceremonia de asunción del nuevo mandatario de Chile, José Antonio Kast, en un acto que marcó el inicio de una etapa política que podría consolidar alianzas regionales entre dirigentes ubicados del centro hacia la derecha del espectro ideológico.
El jefe de Estado argentino llegó durante la madrugada a Santiago para asistir al acto de traspaso de mando. Su presencia respondió también a la afinidad política que mantiene con Kast desde antes de que ambos alcanzaran el poder. Con este acercamiento, Milei busca ampliar el grupo de líderes latinoamericanos con posiciones similares para equilibrar la influencia regional del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
La ceremonia se realizó al mediodía y tuvo algunas particularidades. Entre ellas, la decisión de Kast de invitar al senador brasileño Flávio Bolsonaro, uno de los principales referentes de la oposición al actual gobierno brasileño y posible candidato en las elecciones presidenciales que se celebrarán este año. Ese gesto provocó una reacción inmediata en Brasil: el Palacio del Planalto confirmó que Lula no asistiría al evento y que en su lugar estaría presente su canciller, Mauro Vieira.
La situación recordó lo ocurrido en diciembre de 2023, cuando Milei invitó a su amigo Eduardo Bolsonaro a su propia ceremonia de asunción en Argentina. Aquella señal anticipó el tipo de vínculo que posteriormente mantendrían Milei y Lula: a más de dos años de compartir el escenario internacional como jefes de Estado, aún no realizaron reuniones bilaterales formales y solo intercambiaron saludos protocolares durante cumbres multilaterales.
El hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro aparece hoy como uno de los principales nombres de la derecha para competir en las elecciones presidenciales de octubre. En esos comicios, Lula buscará alcanzar su cuarto mandato a los 80 años. Según publicó la encuesta de Meio/Ideia, uno de los sondeos más reconocidos de Brasil, el actual mandatario se encuentra en un empate técnico con Flávio Bolsonaro y con el gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas.
El senador bolsonarista viene mejorando su posicionamiento en los estudios de opinión pública en medio de distintos episodios que afectan al gobierno brasileño. En los últimos días, la agenda política estuvo marcada por un escándalo protagonizado por un banquero que involucra a ministros del Supremo Tribunal de Justicia, algunos designados por Lula. También se investiga un caso relacionado con Fábio Luís Lula da Silva, hijo del presidente, señalado por una presunta red de desvío de fondos. A ese escenario se suma el impacto internacional de la guerra en Medio Oriente, que generó preocupación por la volatilidad en los precios de los combustibles.
En ese contexto, dentro del gobierno brasileño generó malestar la decisión de Kast de invitar a uno de los principales rivales políticos de Lula. La negativa del mandatario brasileño a viajar a Chile se conoció el mismo día en que la Casa Rosada, a través de la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE), concedió estatus de refugiado a Joel Borges Correa, un simpatizante bolsonarista condenado por su participación en el intento de golpe contra Lula ocurrido años atrás.
“¿Qué esperar de Milei? No esperamos nada”, señalaron altas fuentes del gobierno brasileño al referirse a la relación entre ambos países. El vínculo entre las administraciones atraviesa un momento de fuerte deterioro, algo que también se reflejó cuando la diplomacia brasileña decidió dejar de asistir a Argentina en la gestión de la embajada en Caracas. En la Casa Rosada incluso consideran posible que durante la jornada se concrete una fotografía entre Milei y el mayor de los Bolsonaro.
Antes de viajar a Chile, Milei había participado por la mañana en el foro Argentina Week realizado en Nueva York. Tras su intervención, abandonó rápidamente el evento para poder trasladarse a Santiago y llegar a tiempo a la investidura presidencial.
En la agenda figuraba una reunión bilateral entre Milei y Kast horas antes del acto oficial, pero la Oficina del Presidente Electo comunicó que el encuentro no se realizaría debido a compromisos previos del mandatario chileno. Sin embargo, el vínculo entre ambos dirigentes ya había quedado evidenciado cuando, pocos días después de ganar las elecciones el año pasado, Kast eligió Buenos Aires para realizar su primera actividad internacional y reunirse en la Casa Rosada con el presidente argentino, un gesto que anticipa la cercanía política que podría marcar la relación entre ambos gobiernos en los próximos años.


